En el Concejo Deliberante de Varela, jóvenes de escuelas públicas y privadas protagonizaron una jornada atravesada por la memoria, con un testimonio que conmovió y reavivó el compromiso con la democracia.
Las bancas cambiaron de manos por un rato, pero el mensaje fue contundente. En Florencio Varela, decenas de estudiantes ocuparon el recinto del Concejo Deliberante y pusieron en el centro una consigna que atravesó generaciones: “Nunca más”.
La escena se vivió en la sede legislativa de la avenida Calchaquí, donde se desarrolló una nueva edición de “Concejales por un día”, una iniciativa del presidente del cuerpo, Gustavo Rearte, que reunió a alumnos y alumnas de escuelas públicas y privadas del distrito.
El eje no fue casual. A 50 años del último golpe de Estado, la jornada invitó a reflexionar sobre memoria, democracia y participación juvenil. Hubo charlas, material audiovisual y una intervención artística que marcó el tono de un encuentro cargado de contenido histórico y emocional.
El intendente Andrés Watson encabezó la apertura y destacó el rol del programa como espacio de intercambio entre jóvenes. “Es una herramienta para ampliar la mirada, comprometerse con la historia y proyectar ciudadanía”, sostuvo.

Pero el momento más fuerte llegó con el testimonio de Gonzalo Reggiardo Tolosa, quien relató su historia atravesada por el terrorismo de Estado: desde la desaparición de sus padres hasta su nacimiento en un centro clandestino y la recuperación de su identidad.
El silencio en el recinto fue absoluto. Luego, los aplausos. Y una idea que empezó a repetirse entre los chicos y chicas: la necesidad de no olvidar.
“Fue una jornada que nos hizo pensar en nuestros derechos y en la importancia de participar”, contó Tiziana, estudiante de una escuela secundaria local. Otros alumnos coincidieron en el impacto del testimonio y en el valor de compartir ideas con jóvenes de distintos establecimientos.
La actividad reunió a instituciones educativas de todo el distrito, en una postal poco habitual: adolescentes debatiendo, escuchando y proyectando su rol en la democracia desde el mismo lugar donde se toman decisiones políticas.
En tiempos donde la distancia entre la política y la sociedad parece ampliarse, la escena dejó una señal distinta en Varela: jóvenes ocupando el recinto, preguntando, reflexionando y apropiándose de un espacio que, por un día, fue completamente suyo.

