La crisis del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires ya no es solo un problema sectorial: en el sur del conurbano se traduce en una realidad cotidiana que afecta directamente a miles de usuarios.
En Florencio Varela, uno de los puntos más sensibles es la situación de la línea 148, un servicio clave para la conexión con la Ciudad de Buenos Aires, que sigue sin funcionar.
Hace casi cinco meses que los vecinos de Varela y localidades cercanas como Solano no cuentan con una conexión directa plena hacia CABA, lo que obliga a realizar combinaciones y extender los tiempos de viaje en medio de un contexto económico complejo.
El conflicto se enmarca en una crisis más amplia del sistema de transporte del AMBA, donde las cámaras empresarias del sector se declararon en estado de emergencia y advirtieron sobre posibles nuevos recortes en los servicios.
Según un comunicado reciente, las empresas reclaman una deuda superior a los 128 mil millones de pesos y aseguran que el sistema se encuentra “al borde del colapso” debido al aumento de los costos operativos, especialmente del combustible.
En ese escenario, se evalúan nuevas medidas de “racionalización del servicio”, que podrían implicar reducciones en frecuencias y ajustes en los horarios de menor demanda.
Para los usuarios de Florencio Varela, la situación ya es concreta: la línea 148, uno de los principales corredores hacia la Capital Federal, no funciona desde hace meses.
De acuerdo a la información disponible, el servicio volvería recién el sábado 2 de mayo, aunque con menos frecuencias y una reducción de ramales, lo que generará un esquema más limitado para los pasajeros habituales.
La falta de una conexión directa impacta de lleno en trabajadores, estudiantes y usuarios diarios que dependen del transporte público para trasladarse hacia la Ciudad de Buenos Aires, en un contexto donde no abundan alternativas rápidas ni económicas.
Desde el sector empresario advierten que, si no hay respuestas del Gobierno nacional antes del 30 de abril, podrían profundizarse los recortes, afectando especialmente los horarios nocturnos y los servicios de menor demanda.
En este escenario, el transporte en el sur del conurbano vuelve a quedar en el centro de la discusión, con una pregunta que se repite entre los usuarios: cómo sostener la movilidad diaria en medio de una crisis que no da señales de resolución inmediata.

