Motos Solidarias realizó una olla popular en las tomas de Pico de Oro, Florencio Varela, y repartió más de 150 viandas entre familias del barrio, en el marco de su recorrida solidaria semanal.
El olor a guiso llegó antes que las motos. En las tomas de Pico de Oro, donde las calles todavía son de tierra y las casas se levantan de a poco, varias familias se acercaron con sus propios recipientes apenas vieron llegar a un grupo de jóvenes en moto, con ollas y bolsas cargadas.
No fue la primera vez. Desde hace tiempo, ese ritual se repite: cocinar, servir, repartir, sonreír, subirse de nuevo a la moto y volver a casa con las manos vacías pero con algo que suelen describir como «el corazón lleno».
El grupo se llama Motos Solidarias. Son pibes que se juntan los fines de semana para andar en moto y que, una vez por semana, cambian el paseo por una recorrida distinta: llevar comida a los barrios de Florencio Varela y Berazategui que más lo necesitan. Ayer fue el turno de Pico de Oro, donde cocinaron un guiso y entregaron más de 150 viandas.
«Gracias a todos los que son parte de esto», escribieron en sus redes al cierre de la jornada, en una publicación donde también agradecieron a quienes colaboran con donaciones para sostener las recorridas.
En los comentarios de esa misma publicación, los vecinos ya empezaron a pedir: que la próxima vez sea en tal barrio, que hace falta en tal otro. Motos Solidarias toma nota. La semana que viene, todo indica, el guiso va a llegar a otro rincón del Conurbano.

