Las imágenes, grabadas en lo que parece un aula del Colegio Santa Lucía de Florencio Varela, circulan sin freno entre estudiantes secundarios. Más allá del hecho puntual, la rápida viralización abre un debate urgente sobre el uso de celulares en clase, la exposición de menores y los límites dentro de la escuela.
Dieciocho segundos alcanzan. Aunque Infosur solo publica un tramo más corto. Un banco de madera gastado, un grupo de adolescentes inclinados sobre una mochila, una sonrisa cómplice hacia la cámara y un texto en pantalla que pregunta qué hay adentro. Nadie parece apurado. Alguien filma, alguien se ríe, alguien se agacha.
El video llegó a la redacción de Infosur como un «chisme» de redes: un mensaje que aseguraba que alumnos de secundaria de la tradicional institución ubicada sobre la calle Florida, en pleno centro de Florencio Varela, consumían alcohol en horario de clase. La secuencia, subida a historias de Instagram, ya circulaba entre los propios estudiantes de la zona desde hacía minutos.
Qué se ve y qué no
En las imágenes se observa lo que aparenta ser un aula del establecimiento, con sillas escolares y un alumno que retira de su mochila un envase rectangular que, por sus características, asemeja a un cartón de vino. Sobre la mesa también se distingue una botella de gaseosa.
Infosur resolvió no publicar el material audiovisual completo ni imágenes de los rostros de los involucrados. Solo el momento en que se observa la caja con vino en lo que aparece dentro del aula.
La permanencia en redes y la exposición
Una historia de Instagram desaparece a las 24 horas, pero la captura se descarga, se reenvía por WhatsApp y cobra vida propia en decenas de grupos de padres y alumnos. Los adolescentes que aparecen en el video quedan expuestos a una permanencia digital cuyas consecuencias raramente logran dimensionar en el momento de apretar el botón de grabar.

