“Ahora sé donde está mi hijo”, la conmovedora historia de la madre de un soldado de Malvinas

“Digales que nunca se olviden”. Con esa frase se despide Laura Fedele, la mamá de soldado Miguel Ascarraeta caído en combate en Malvinas, del cronista de Infosur. “Que nunca se olviden” y la voz suave, dolorida por la emoción, retumba en la zona rural de La Capilla en Florencio Varela. El pedido es para los varelenses.

La historia de estos días pasa por esa extraña mezcla de sensaciones. Por un lado, hace 36 años que esperaba saber dónde estaba la tumba de su hijo en las islas. Por otro, esa pérdida irreparable que atravesò su vida para siempre.

“Estuve esperando 36 años para saber dónde estaba mi hijo, porque no estaba reconocido”, empieza contando Laura con la voz entrecortada.

Después del mediodía en La Capilla el sol de otoño pega fuerte. Mientras Laura habla y llora embargada por la emociòn, se divisa la cárcel de Varela. Más acá, unas máquinas viales trabajan en la calle que se presume llevará el nombre de Miguel.

Laura formó parte de la comitiva de más de 200 familiares de los 90 soldados identificados, sobre un total de 107 que aportaron su muestra de sangre, que viajó a las Islas Malvinas para homenajear a sus seres queridos sobre las tumbas con las placas de granito negro que llevan su nombre y apellido y que reemplazaron a las que tenían la leyenda «Soldado argentino solo conocido por Dios».

“Hijo te encontré, hijo te encontré”, repitió sobre la tumba de Miguel mientras el aire gélido de las islas le pegaba en la cara.

“Miguel cumplió 20 años allá en la guerra. El 19 de mayo”, recuerda Laura. “Una sola carta pude recibir de él”, afirma. «Fue encontrarme con él, empecé a agarrarme de la cruz y a hablar con él entre llanto y llanto», describió el momento.

En declaraciones a Infosur, la mujer aseguró que los soldados que estuvieron en Malvinas «fueron muy valientes» y que su hijo «estuvo en la batalla más cruenta».

“El estaba herido en una pierna, peo no quiso dejar a sus compañeros, cayò una bomba y los matò en Monte Longdon el 10 de junio”, explica.

Cuando Laura viajó por primera vez a las islas en 1992 eligiò una tumba con esa inscipción “Un soldado argentino solo conocido por Dios”. “Pero ahora sé que estaba a sólo tres cruces, es la intuiciòn de una madre”, contó.

Otros testimonios emocionantes
Por su parte, Raquel García, madre del soldado Daniel Ugalde, definió como «movilizante», remarcó que la comitiva fue tratada «perfectamente» en las islas durante las horas que transcurrieron entre que aterrizó el avión, su traslado al cementerio de Darwin y el acto de homenaje hasta regresar por la tarde de ayer.

«Cuando fuí en 2009 y no encontré su tumba, le prometí a mi hijo que no sabía cuándo ni cómo pero que le iba a devolver su identidad», relató a FM Milenium.

Así, García, delante de la cruz y de la placa con el nombre de su hijo le dijo: «Acá estoy, llegué, Dios me dejó cumplir con lo que te prometí: tenés tu identidad otra vez y dejaste de ser un NN».

La madre de Daniel lamenta que «el dolor estará siempre» consigo y que su esposo «nunca soportó la ausencia» y falleció sin llegar a conocer la tumba de su hijo.

Mediante un acuerdo político entre los gobiernos de Argentina y el Reino Unido, el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense, realizaron el año pasado las tareas de exhumación de las tumbas no identificadas y se recolectaron restos que fueron comparados con las muestras de ADN aportadas por 107 familias, con las cuales se lograron identificar 90 cuerpos.

FOTOS: PITER ROMERO