La Unidad Penitenciaria N°24 fue el escenario del cierre del Taller de Ejecución de la Pena, impulsado por LESIS Argentina. Una jueza y la jefa de Auditoría del Servicio Penitenciario Bonaerense se sentaron a dialogar con las personas privadas de libertad que participaron del ciclo formativo.
No es frecuente que una jueza penal entre a una unidad carcelaria a sentarse frente a frente con quienes están cumpliendo condena. Tampoco que la máxima autoridad de auditoría del Servicio Penitenciario Bonaerense comparta un espacio de diálogo con personas privadas de libertad. Eso fue exactamente lo que ocurrió en la cárcel de Florencio Varela, en el marco del cierre del Taller de Ejecución de la Pena impulsado por LESIS Argentina Asociación Civil.
Entender la propia condena
El taller no apunta a enseñar un oficio ni a mantener ocupadas a las personas durante el encierro. Su objetivo es más profundo y más difícil: que quienes están privados de libertad comprendan el proceso judicial que los llevó ahí, el sentido de la pena que están cumpliendo y la responsabilidad individual como punto de partida para cualquier cambio real.
Responsabilidad, ciudadanía, inclusión social. Palabras que desde adentro de una celda pueden sonar vacías si no hay quien las sostenga con presencia concreta.
En este caso hubo presencia. La Dra. María Florencia Butierrez, Jueza del Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Florencio Varela, y la Dra. Paula Napoli, Jefa de la Auditoría de Asuntos Internos del Servicio Penitenciario Bonaerense, participaron activamente del encuentro de cierre. No como figuras decorativas: fueron especialmente invitadas por LESIS Argentina para generar un intercambio directo con los participantes del taller.
Lo que se habló en la cárcel de Florencio Varela
Durante la jornada se abordaron el sentido de la ejecución penal, la responsabilidad individual y la importancia de la formación dentro del régimen progresivo que regula el cumplimiento de las condenas en Argentina. Un régimen que, en teoría, premia el avance personal con beneficios graduales hacia la libertad pero que en la práctica muchas veces se reduce a papeles y expedientes sin contenido real.
El taller de LESIS apunta precisamente a llenar ese vacío: que el proceso progresivo no sea solo una formalidad sino una experiencia concreta de reflexión y construcción de responsabilidad subjetiva.
Por qué importa quién estuvo
La presencia de una magistrada del fuero penal y de la jefa de auditoría del Servicio Penitenciario no es un dato protocolar. Es una señal de que el sistema, cuando funciona, puede articularse con la sociedad civil para construir algo que vaya más allá del encierro.
Desde LESIS Argentina subrayaron que el mensaje central del cierre fue claro: la inclusión real se construye con trabajo articulado, legalidad y compromiso institucional sostenido. No con voluntarismo ni con gestos aislados.

