Kicillof, Milei y la batalla por la Argentina que viene

Date:

Capitán Cianuro

Javier Milei ya anunció que irá por la reelección. Y aunque todavía falta para 2027, sería ingenuo pensar que su triunfo es imposible. Al contrario: si las piezas se mueven a su favor, si la oposición continúa fragmentada y si el oficialismo consigue convertir sus resultados en un relato electoral convincente, Milei perfectamente podría volver a ganar.

Lo verdaderamente llamativo es que Milei parece vivir políticamente en un universo paralelo. Mientras una parte importante de la sociedad cuestiona el costo social de su gobierno, él insiste en presentarlo como el mejor de la historia argentina. Y ahí está precisamente una de sus mayores fortalezas: no necesita que todos crean en los resultados; necesita que suficientes personas crean en el relato.

Porque Milei entendió algo que buena parte de la política tradicional todavía no comprende: la política contemporánea no se gana solamente administrando, también se gana construyendo una narrativa emocional capaz de convertir frustraciones reales en adhesiones políticas. Su discurso sigue siendo el mismo: él llegó para destruir a la “casta”, enfrentar a los “chorros”, terminar con décadas de decadencia y salvar a Argentina del desastre. El problema es que una cosa es construir ese relato y otra muy distinta demostrar que la realidad cotidiana de millones de argentinos efectivamente mejoró.

Del otro lado aparece Axel Kicillof, que poco a poco parece adquirir una dimensión nacional y convertirse en uno de los principales nombres de la oposición. Su desafío no es menor. No basta con ser anti-Milei, como tampoco bastaría con reivindicar nostálgicamente al kirchnerismo. Si Kicillof quiere convertirse en una alternativa presidencial real, tendrá que construir algo más amplio que una identidad partidaria: hablarle a los trabajadores empobrecidos, a los jubilados, a los jóvenes sin expectativas y a quienes perdieron poder adquisitivo, pero también a aquellos que votaron por Milei porque estaban hartos de una política tradicional incapaz de ofrecer respuestas.

Incluso Cristina Fernández de Kirchner deberá entender que esta elección no puede transformarse simplemente en una batalla de supervivencia del kirchnerismo. Si la oposición quiere derrotar a Milei, tendrá que construir una mayoría social que vaya mucho más allá de Cristina, del peronismo y de sus estructuras tradicionales.

Porqué Milei tiene una ventaja, puede ser porque supo venderse. Puede transformar un fracaso en una etapa necesaria, un costo social en sacrificio patriótico, una contradicción en una conspiración y una crítica en una prueba de que “la casta” está desesperada. Su política tiene mucho de espectáculo, provocación y guerra cultural. Y funciona. No necesariamente porque todos sus argumentos sean verdaderos, sino porque ha conseguido instalar explicaciones simples para problemas extremadamente complejos.

El peligro está justamente ahí: cuando un relato se repite lo suficiente, termina sustituyendo a la realidad.

Pero tampoco hay que subestimar al otro lado. Si Kicillof consigue convertir el malestar social en una propuesta concreta, inteligente y emocionalmente potente, puede comenzar a disputarle a Milei algo mucho más importante que una elección: el derecho a definir qué significa el futuro de Argentina.

Su desafío será llegar a quienes votaron por Milei y hoy están pagando el costo de sus propias expectativas; a quienes creyeron que la motosierra iba a cortar solamente los privilegios de otros y descubrieron que también podía entrar por la puerta de su propia casa.

El oficialismo intentará mantener un discurso “Milei o Cristina”,  dando a entender que Axel sería un títere de la señora K, aunque la realidad será entre dos relatos sobre qué Argentina construir después del agotamiento de un modelo que durante décadas acumuló frustraciones y de un experimento libertario que prometió una refundación casi mesiánica.

También habrá que observar el papel de los intereses económicos, tecnológicos y geopolíticos internacionales que inevitablemente gravitan sobre una elección argentina de semejante importancia. No hace falta recurrir a teorías conspirativas para entender que Argentina posee recursos estratégicos, energía, minerales críticos, alimentos y una posición geopolítica demasiado relevante como para que los grandes intereses internacionales miren la elección desde la platea. La discusión seria está en identificar quiénes son esos actores, qué intereses representan y hasta dónde pretenden influir.

Mientras tanto, Milei seguirá haciendo lo que mejor sabe hacer: convertir la política en espectáculo, fabricar enemigos, ocupar el centro de la conversación y repetir hasta el cansancio que él es quien está salvando a Argentina. Y probablemente seguirá encontrando millones dispuestos a creerlo.

La oposición, en cambio, tendrá que hacer algo mucho más difícil: convencer a quienes ya no creen en nadie.

Si Kicillof logra hacerlo, si consigue unir al peronismo sin quedar atrapado en sus viejas estructuras, incorporar a sectores independientes y transformar el descontento en una propuesta de futuro, entonces 2027 puede convertirse en una verdadera batalla política continental.

Porque si Milei logra reelegirse, habrá demostrado que su relato fue capaz de sobrevivir incluso a sus contradicciones.

Pero si Kicillof consigue derrotarlo, la señal para América Latina será enorme: demostraría que el péndulo político puede volver a moverse cuando el espectáculo deja de ser suficiente y la sociedad comienza a exigir algo bastante más elemental que consignas, enemigos imaginarios y motosierra: vivir mejor.

La batalla recién comienza. Y esta vez no estará en juego solamente quién ocupa la Casa Rosada, sino quién consigue convencer a los argentinos de que su proyecto representa realmente el futuro y no simplemente una nueva manera de administrar el desencanto.

Compartir artículo

Suscribirte

Popular

Te puede interesar
Relacionado

Demolieron el búnker narco en el barrio San Francisco de Florencio Varela

El Municipio de Florencio Varela demolió un búnker vinculado...

Watson y Kicillof inauguraron una base de la UTOI en Florencio Varela

El intendente Andrés Watson y el gobernador Axel Kicillof...

Watson supervisó el despliegue de la UTOI en Florencio Varela

El intendente Andrés Watson monitoreó la dinámica de trabajo...

Watson oficializó la culminación de la puesta en valor de la calle Jorge Newbery

El intendente Andrés Watson supervisó el resultado de la...