Una carta pública firmada por Melina Retamar, madre de un menor que integra el Centro de Estudiantes de una escuela pública de Florencio Varela, circula desde esta semana en la comunidad educativa del distrito y llegó a esta redacción con un pedido claro: que no quede en silencio.
La carta describe una situación que, según la firmante, ocurrió días atrás frente al Consejo Escolar de Florencio Varela e involucra a la consejera escolar Karina Macedo (La Libertad Avanza) una periodista del canal La Nación+ y un abogado. Retamar afirma que los estudiantes fueron convocados bajo una consigna que no se correspondía con lo que encontraron al llegar, y que en ningún momento se informó a las familias que habría cobertura mediática ni se solicitó autorización para el uso de imagen de menores de edad.
La convocatoria y lo que los chicos encontraron en Florencio Varela
Según el relato de Retamar, la consejera escolar Macedo convocó a estudiantes a la puerta del Consejo Escolar con una comunicación que presentaba el encuentro como una instancia de participación vinculada a problemáticas educativas. Los jóvenes, que integran centros de estudiantes y llegaron con ese marco en mente, se encontraron con una escena diferente: una periodista de La Nación+, un abogado y la propia consejera, con una nota ya pautada cuyo objetivo era, según la madre denunciante, cuestionar públicamente el manejo del oficialismo dentro del organismo escolar.
«Nada de esto fue informado previamente de manera transparente a los estudiantes», escribió Retamar en su carta. Y enumeró con precisión lo que faltó: información sobre la cobertura mediática nacional, aclaración sobre el carácter político partidario de la intervención y autorización familiar para el uso de imagen de los menores presentes.
La denuncia y el reclamo
El hecho no quedó en una carta. Retamar afirma que la situación fue denunciada ante la comisaría correspondiente y comunicada formalmente a los miembros del Consejo Escolar. La madre aclara expresamente que no busca escándalo ni confrontación partidaria sino algo que define como más básico: respeto. Respeto por la autonomía de los centros de estudiantes, por la integridad de los menores y por las familias.
«Considero que esto constituye, como mínimo, un abuso de confianza hacia adolescentes que creen en la participación estudiantil como herramienta democrática», escribió, y agregó: «No podemos naturalizar que funcionarios utilicen a jóvenes estudiantes en estrategias mediáticas sin información clara ni consentimiento».
Una distinción que la carta subraya
Retamar es cuidadosa en un punto que vale la pena destacar: no cuestiona la participación política de los jóvenes ni la formación ciudadana en las escuelas. Su objeción es específica. «La participación juvenil es valiosa. La formación política también. Pero debe ser libre, informada y acompañada por las familias cuando se trata de menores», escribió.
La distinción es relevante porque separa el fondo del procedimiento. No es una madre que quiere apartar a su hijo de la política sino una madre que reclama que cuando hay menores de edad involucrados en una cobertura mediática nacional, las familias tienen derecho a saber y a decidir.
La versión que falta
Esta redacción deja abierta las páginas para que Karina Macedo exponga su punto de vista.
Lo que sí está claro es que la carta de Melina Retamar abre una discusión que excede este caso puntual: los límites entre la participación estudiantil genuina y su uso instrumental en disputas políticas, y el rol que los adultos a cargo de organismos públicos tienen en esa distinción.
«Nuestros hijos no pueden ser utilizados como herramienta en disputas políticas. No pueden ser expuestos ante cámaras sin consentimiento familiar.»Melina Retamar, madre y firmante de la carta pública»

