Cuatro años de diálisis tres veces por semana. Internaciones, recaídas y una adolescente que en el medio de todo siguió estudiando y siguió queriendo progresar. La semana pasada, en el Hospital El Cruce de Florencio Varela, Nahiara Gómez recibió la mejor noticia de los últimos años: el trasplante renal que esperaba se concretó y su evolución es favorable.
Ahora falta el último paso: que la vivienda familiar en el barrio Don Bosco esté acondicionada para recibirla. Es una condición médica, no un trámite. Para una persona trasplantada, el entorno inmediato es parte del tratamiento.
La historia de Nahiara
En 2021 le diagnosticaron vasculitis, una enfermedad que afectó severamente su función renal. Desde entonces, la diálisis fue parte de su rutina semanal durante cuatro años: tres veces por semana, con internaciones y recaídas que la familia atravesó sin bajar los brazos.
El 21 de diciembre de 2025 Nahiara entró en lista de espera del Hospital El Cruce. Menos de dos meses después, el trasplante se hizo realidad. Su mamá Yésica Ojeda lo resume con la emoción de quien esperó ese momento durante años: «Gracias a Dios se hizo el trasplante y viene evolucionando muy bien.»
Qué necesita la familia
La habitación y el baño de la casa en Don Bosco requieren obras antes de que el equipo médico pueda dar el alta. El piso debe levantarse para eliminar la humedad, que representa un riesgo real para el sistema inmunológico comprometido de Nahiara. Yésica lleva adelante una campaña de rifas y colectas para financiar las refacciones.
Cómo colaborar
Quienes quieran ayudar pueden hacerlo mediante transferencia al alias Nai.videl, a nombre de Yésica Paola Ojeda.
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