Es de Varela, tiene 13 años y representará a Argentina en el Mundial de Wushu en China

Date:

Ian, de 13 años, es el único convocado de Florencio Varela para competir en el campeonato mundial que se realizará en el gigante asiático. Necesita juntar fondos para viajar.


A las 6 de la mañana suena el despertador. Ian se levanta, se prepara y sale rumbo a la Escuela Técnica N°2 de Bernal. Vuelve a las 7 de la tarde, merienda algo rápido, se cambia y se va directo al entrenamiento. Dos horas y media, a veces tres, de Wushu. Martes, miércoles, jueves y sábados. Así es la rutina de este chico de 13 años de Villa Vatteone, Florencio Varela, que acaba de recibir la noticia que cambió su vida: fue convocado para representar a Argentina en el Mundial de Wushu en China.

Ian García es el único deportista de Varela seleccionado para esta competencia internacional, un reconocimiento que llegó después de años de sacrificio, disciplina y un amor incondicional por el deporte que descubrió casi por casualidad.

Apoyá el periodismo local

Desde hace más de 20 años, Infosur informa con mirada local desde Florencio Varela, Quilmes y Berazategui. Tu aporte voluntario nos ayuda a seguir haciendo periodismo libre, independiente y desde el territorio.

Gracias por hacer posible que sigamos contando las historias de nuestro sur bonaerense.

¿Qué es el Wushu?

El Wushu, es un arte marcial chino que combina técnicas de combate con acrobacias espectaculares. Incluye saltos, giros, patadas y movimientos que requieren flexibilidad, fuerza y precisión extremas. Es una disciplina reconocida internacionalmente y cuenta con campeonatos mundiales organizados por la Federación Internacional de Wushu. En Argentina, la Federación Argentina de Wushu es la encargada de seleccionar a los deportistas que representan al país en competencias internacionales.

Un deportista desde la cuna

La historia de Ian con el deporte comenzó cuando apenas tenía 3 años. «Me pedía que lo llevara a hacer Parkour», recuerda su mamá, Débora Ferrerya. Como era muy chico para esa disciplina, Ian acompañaba a su hermano Lemuel a las prácticas de mini atletismo en La Patriada. Pero no se conformaba con mirar: se escapaba y se ponía a entrenar.

Con supervisión de su mamá, empezó a correr. A los 3 años corrió su primera maratón de 3 kilómetros. Después vino la natación. Dos disciplinas al mismo tiempo para un niño que parecía tener el deporte en la sangre.

«Como padres siempre nos gustó que nuestros hijos aprendan un deporte. Era una obligación en casa: el deporte que quieran, pero siempre que hagan algo», explica Débora, junto a su pareja Leandro García, también de Villa Vatteone.

Cuando la profesora de atletismo se fue, Ian y su hermano probaron con taekwondo. Todo iba bien hasta que la instructora se mudó a Berazategui y la pandemia complicó todo. Las clases por Zoom no eran lo mismo. A Ian le faltaba algo.

Ian García de Florencio Varela ejecutando una forma de Wushu en competencia nacional
Ian entrena entre 2 y 3 horas diarias en la escuela Boxeo Valiente bajo la dirección de David Herrera. Foto: Cortesía familia García.

El encuentro con el Wushu

Fue entonces cuando apareció Leo, un entrenador personal que no trabajaba con niños pero que al ver las ganas de Ian y Lemuel decidió entrenarlos hasta conseguirles un lugar apropiado. Así llegaron a David Herrera, su actual entrenador en la escuela Boxeo Valiente.

El encuentro fue casi un intercambio: «Nosotros te hacemos las remeras de la escuela y vos entrenás a nuestros hijos», le propusieron Débora y Leandro a David, quien necesitaba diseño gráfico para su escuela de Wushu. Él aceptó.

Era finales de 2020. Y para Ian fue amor a primera vista: los giros, los saltos, las formas. Era todo lo que había estado buscando en una sola disciplina.

David esperó un año antes de llevarlo a competir. Ian aprendió, entrenó, se dedicó con una intensidad poco común para su edad. No faltaba nunca. Cuando finalmente llegó su primer torneo, no alcanzó el podio. Lloró muchísimo. Pero también entendió que tenía que seguir, que tenía que mejorar.

Sus abuelas le hicieron su primer traje. Estaba listo.

La carrera hacia la cima

En su siguiente competencia, los nacionales, Ian lo dio todo. Y ganó. Primer puesto en el podio. Desde ese momento, comenzó una racha imparable: campeonato que iba, campeonato que ganaba.

Pero la exigencia crecía al mismo ritmo que él. En el medio, Ian terminó la primaria en el Instituto William C. Morris, donde se recibió con honores siendo abanderado y obteniendo el mejor promedio. Después vino la secundaria técnica, más demandante aún.

También llegó un golpe duro: su hermano Lemuel, con quien había compartido cada paso del camino deportivo desde que nació, decidió que solo quería entrenar pero no competir más. «Fue como un balde de agua fría», cuenta Débora. «Ian es hermano dependiente, no hacía las cosas si Lemuel no estaba ahí».

Pero aprendió a hacer su camino solo. Lemuel lo acompaña ahora como su coach desde el costado del tatami, pero Ian compite en soledad. Y sigue ganando.

El salto internacional

Llegaron más campeonatos nacionales. Más medallas. Hasta que se presentó el desafío más grande hasta ese momento: el Sudamericano. Enfrentarse a deportistas de otros países, chicos que no conocía, con estilos diferentes. En dos formas le costó, pero igual trajo a casa una medalla de oro.

A pesar de sus días maratónicos entre la EDTN2 de Bernal y el entrenamiento, Ian sigue siendo uno de los mejores alumnos de su clase. «Jamás dejó de entrenar el deporte que tanto ama», dice orgullosa su mamá.

Destino: China

A fines de 2024 comenzaron los rumores: se venía el Mundial de Wushu en China. Rodrigo Muñoz, director de la escuela Boxeo Valiente, les preguntó a Ian y su familia si aceptaban el desafío. La respuesta fue unánime: sí.

Pero la convocatoria oficial tardó en llegar. Estuvo latente durante meses hasta que finalmente, en diciembre, llegó la notificación: Ian debía presentarse en el CeNARD para el campus de la Federación Argentina de Wushu.

Allí fueron su director, su entrenador, amigos y familia. Y en ese momento, todo el sacrificio cobró sentido: levantarse a las 6 de la mañana, llegar a las 7 de la tarde, dejar amigos de lado, perderse fiestas. Todo ese esfuerzo siendo tan chico fue reconocido.

Ian fue el único convocado de Florencio Varela.

El desafío: juntar los fondos

«Estamos súper felices por este logro, no solo de él sino de su escuela Boxeo Valiente y de su entrenador David Herrera, que le ha enseñado tantos valores y sigue ahí al lado de él, sin dejarlo caer nunca. Ni en los malos momentos ni en los buenos, siempre ahí codo a codo», expresa Débora.

Para viajar al Mundial de China, Ian debe estar acompañado por su entrenador, lo que implica una importante inversión económica. La familia de Villa Vatteone está organizando rifas y otras actividades para juntar el dinero necesario.

Cualquier sponsor que quiera sumarse a este sueño varelense será bienvenido. Porque Ian no solo representa a su familia o a la escuela Boxeo Valiente: representa el orgullo de toda una ciudad que lo vio crecer, entrenar y convertirse en campeón.

De Florencio Varela al mundo. Con 13 años, sacrificio y un amor infinito por el Wushu.


Para colaborar o más información, contactarse con:

  • Débora Ferrerya (mamá de Ian)
  • Entrenador David Herrera – Escuela Boxeo Valiente

Florencio Varela se prepara para alentar a su campeón en el Mundial de Wushu en China.

Compartir artículo

Suscribirte

Popular

Te puede interesar
Relacionado

Risas, chapuzones y diversión: así es la Colonia de Verano 2026 en Varela

Cientos de chicos y chicas disfrutan del Polideportivo "Néstor...

Sacó la basura y fue asaltada por cuatro armados en Varela

Eran alrededor de las 22 horas del lunes cuando...