Sin la línea 148, miles de vecinos enfrentan demoras, filas interminables y la incertidumbre diaria de no saber si van a llegar
Son las seis de la mañana y todavía está oscuro en Florencio Varela. En la parada de la estación, el silencio dura poco. A los pocos minutos empiezan a llegar los primeros vecinos, algunos con mate en mano, otros con la mirada perdida. Todos con la misma preocupación: cómo viajar sin la línea 148.
Desde la caída de El Nuevo Halcón, la escena se repite cada día en distintos puntos del distrito. Filas que crecen rápido, colectivos que pasan llenos y gente que se queda esperando. La paciencia, dicen, ya se terminó.
“Antes tardaba una hora. Ahora no sé cuándo llego”, cuenta Norma, empleada doméstica, mientras mira el celular como si ahí fuera a aparecer la solución. Salió media hora antes que de costumbre, pero igual sabe que puede no alcanzar.
🚌 Paradas colapsadas y viajes más largos
En zonas como Villa del Plata, El Cementerio o La Capilla, la situación es todavía más crítica. La falta de un servicio directo a CABA obligó a los pasajeros a improvisar recorridos.
Algunos combinan dos colectivos. Otros caminan varias cuadras para intentar subir a una unidad que tenga lugar. Muchos, directamente, llegan tarde.
“Esto no es vida, es sobrevivir al viaje”, dice Jorge, trabajador de la construcción. A su lado, una fila de más de 30 personas espera el próximo colectivo que, cuando llega, ya está lleno.
⏱️ El tiempo que se pierde
Lo que antes era rutina ahora es incertidumbre. El reloj dejó de ser una referencia confiable. Salir temprano ya no garantiza nada.
“Tenés que salir dos horas antes por las dudas”, explica una joven que viaja todos los días a estudiar. En su caso, el trayecto se duplicó. También el gasto.
Porque el problema no es solo el tiempo. Es el bolsillo. Más combinaciones, más boletos, más plata en un contexto donde cada peso cuenta.
⚠️ Bronca que crece por la falta de la línea 148
En las paradas se habla de lo mismo. No hay respuestas claras y eso se nota en el humor de la gente. Las discusiones se repiten cuando un colectivo no frena o cuando alguien intenta subir sin respetar la fila.
“Esto es un abandono total”, dice una vecina enojada. Nadie la contradice.
🔎 Una crisis sin solución en la línea 148
Mientras tanto, el futuro de la línea 148 sigue en el aire. Empresas del sector se disputan el servicio y el Gobierno nacional todavía no da una respuesta concreta. ¿No le importa?
Infosur reveló que Misión Buenos Aires aparece como la principal candidata para quedarse con la línea, en un esquema que incluso podría involucrar a la línea 22, lo que suma más incertidumbre.
👉 La insólita guerra de empresas por la línea 148
👉 ¿Qué pasa con la línea 148? Gana Misión y entra la 22?
📍 El día a día, en la calle
Lejos de las oficinas y las decisiones empresarias, la realidad se vive en la parada. En la espera. En el colectivo que no llega.
Cada mañana, miles de vecinos de Florencio Varela salen de sus casas sin saber cuánto van a tardar, si van a viajar sentados o si directamente van a poder subir.
La 148, que durante años fue una certeza, hoy es una ausencia que se siente en cada esquina.
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