(Por Esteban Echenique) El monopolio del transporte en Florencio Varela atraviesa su momento más crítico tras la emergencia declarada por el intendente. A un mes del decreto, con los paros todavía activos y el sistema al límite, el escenario que se empieza a dibujar es claro: Andrés Watson juega a todo o nada para terminar con el monopolio que condiciona al distrito desde hace años. ¿Podrá?
Los conflictos no se apagaron. Al contrario: se ordenaron en un patrón ya conocido. Paros a comienzos de mes, servicios interrumpidos, barrios aislados. La emergencia no resolvió el problema inmediato, pero sí habilitó algo más profundo: la posibilidad de una reconfiguración total del mapa del transporte local.
La emergencia en el transporte abrió una disputa de fondo contra el monopolio del transporte en Florencio Varela, un esquema que condiciona al distrito desde hace años.
El sistema está al borde del colapso
San Juan Bautista S.A., operadora de las líneas comunales, está atada estructuralmente al grupo MOQSA. El mismo grupo que concentra gran parte del transporte regional y que, además, regentea la línea 148, hoy en estado de agonía, con paros prolongados y sin horizonte claro de solución.
Ese dato es clave. Porque si la 148 —de jurisdicción nacional— sigue cayendo en un conflicto sin salida, el impacto no se limita a CABA. Arrastra a todo el esquema. Y si MOQSA no logra sostener ese frente, el efecto dominó puede alcanzar a San Juan Bautista.
En otras palabras: el sistema no está tenso. Está al límite.
🔴 El monopolio del transporte en Florencio Varela entra en su fase más crítica
🚨 El punto de partida
- Emergencia en el transporte declarada por el intendente Andrés Watson
- Decreto convalidado por el Concejo Deliberante en sesión extraordinaria
- Respaldo político e institucional pleno
🧱 El sistema que cruje
- San Juan Bautista S.A. concentra las líneas comunales
- La empresa está atada al grupo MOQSA
- MOQSA también regentea la línea 148, hoy en agonía
- Paros recurrentes a comienzos de cada mes
- Barrios sin alternativas reales de transporte
💣 El factor desestabilizante
- La 148 es de jurisdicción nacional
- El conflicto excede al Municipio
- El gobierno nacional no interviene
- La crisis de la 148 puede arrastrar al resto del esquema
⚖️ La jugada política
- Watson activa la emergencia como herramienta de fondo
- Reuniones con empresarios, sindicatos y trabajadores
- El objetivo: romper el monopolio de hecho
- Reordenar el sistema con mayor competencia
🚏 El escenario si el sistema estalla
- San Juan Bautista podría perder recorridos o quedar fuera
- Redistribución del servicio comunal
- Prioridad para empresas ya operativas en el distrito
🚌 Quiénes aparecen mejor posicionados
- Línea 324
- Línea 178
(Empresas comunales con capacidad y presencia territorial)
🎯 Lo que está en juego
- Fin de un esquema concentrado
- Definición de quién controla el transporte
- Si la emergencia es un parche o un punto de inflexión
Emergencia como herramienta de ruptura
En este contexto, la emergencia deja de ser defensiva y pasa a ser ofensiva. Watson logró respaldo político —el Concejo Deliberante convalidó el decreto en sesión extraordinaria— y activó un proceso de diálogo con todos los actores: empresarios, sindicalistas, trabajadores, propietarios de líneas comunales, provinciales y nacionales.
Ese movimiento no es inocente. Es la antesala de un escenario posible: que el monopolio explote por los aires.
Y si eso ocurre, el Municipio ya tiene definidos los carriles de salida.
Quiénes quedan mejor posicionados
Si San Juan Bautista no logra sostener la prestación, las empresas comunales que ya operan en el distrito corren con ventaja. La línea 324 y la 178 aparecen como las principales candidatas a absorber recorridos, reforzar frecuencias y garantizar continuidad del servicio.
No se trata de improvisación. Son empresas con presencia territorial, conocimiento del distrito y capacidad operativa. En un escenario de crisis, tienen prioridad frente a operadores externos y pueden convertirse en el núcleo de un nuevo esquema de transporte, menos concentrado y más diversificado.
El mensaje es claro: si el sistema actual se cae, no habrá vacío. Habrá reemplazo.
MOQSA, la 148 y el nudo que nadie desata
La 148 sigue siendo el punto más crítico. No depende del Municipio. Es un conflicto de orden nacional. Y ahí aparece otro dato político: el gobierno de Javier Milei no interviene. No media. No arbitra. No ofrece salida.
Esa ausencia agrava todo. Porque mientras Nación se corre, el problema se descarga sobre los distritos. Y Florencio Varela, con un sistema hiperconcentrado, paga el precio más alto.
La agonía de la 148 no es un hecho aislado. Es el síntoma más visible de un modelo agotado.
La crisis expuso la fragilidad del monopolio del transporte en Florencio Varela, sostenido durante años por un mismo entramado empresarial.
Todo o nada
Watson parece haber leído el momento. La emergencia le dio marco legal, respaldo político y margen de maniobra. Ahora, la jugada es más arriesgada: dejar que el sistema se reconfigure, incluso si eso implica el final de San Juan Bautista tal como se la conoce.
No es una decisión menor. Implica enfrentar intereses económicos fuertes, resistencias sindicales y presiones políticas. Pero también puede ser la única salida para romper un monopolio que convirtió a miles de vecinos en rehenes.
Qué puede pasar ahora
Los escenarios están abiertos:
- Que el conflicto se estire y el sistema siga funcionando a medias.
- Que la crisis de la 148 termine de arrastrar a MOQSA y, con ella, a San Juan Bautista.
- Que el Municipio avance en una redistribución de recorridos, fortaleciendo a la 324 y la 178.
- ¿Cambiar de monopolio? El grupo empresario DOTA manifestó en reiteradas oportunidades que tenía las unidades de colectivos para ingresar ya a los recorridos locales.
Lo que parece descartado es volver al punto de partida. La emergencia rompió el equilibrio previo. Y cuando eso pasa, algo siempre cambia.
El final del monopolio, ¿más cerca?
Florencio Varela está ante un punto de inflexión real. No discursivo. Real. El transporte ya no se discute solo en términos de paros y frecuencias, sino de quién controla el sistema y para quién funciona.
Watson decidió ir a fondo. A todo o nada.
Romper el monopolio del transporte en Florencio Varela ya no es una consigna: es una posibilidad concreta abierta por la emergencia.
Y esta vez, los vecinos no miran desde afuera.
Esperan que, por primera vez, el sistema se reordene a favor de ellos.

