Le pidió agua, lo drogó y le robó todo: así asaltaron a un hombre de 71 años en Varela

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Un hombre de 71 años abrió la puerta de su casa en Mitre y Chile cuando una mujer le pidió agua. Horas después, despertó mareado y sin sus pertenencias. La sospecha: le pusieron algo en la bebida. El SAME debió asistirlo.


El hombre tiene 71 años y vive en la zona de Mitre y Chile, en Florencio Varela. El martes 6 de enero por la tarde, alguien tocó el timbre de su casa. Era una mujer que le pidió agua.

El hombre hizo lo que muchos vecinos harían: abrió la puerta y la invitó a pasar. Le dio agua. Conversaron. La mujer aceptó quedarse un rato. Tomaron unas bebidas.

Y ahí se corta el recuerdo.

El despertar

Cuando abrió los ojos, ya era miércoles 7 de enero. Estaba mareado, confundido. No recordaba nada de lo que había pasado después de tomar la bebida con esa mujer desconocida.

Recorrió su casa. Y entonces se dio cuenta: le habían robado todo.

Faltaba dinero en efectivo. Los tres celulares que tenía. Tres pares de zapatillas nuevas. Otros objetos de valor. La mujer había desaparecido.

Llamó al 911. El mismo miércoles a la mañana, personal policial de la Comisaría Primera de Florencio Varela llegó a su domicilio en Mitre y Chile.

La sospecha: algo en la bebida

Cuando los policías lo entrevistaron, el hombre les contó lo que recordaba: la mujer que pidió agua, la invitación a pasar, las bebidas que compartieron. Y después, nada. Un hueco negro hasta despertar mareado al día siguiente.

El cuadro era claro para los efectivos: le habían puesto algo en la bebida. Una sustancia que lo dejó inconsciente el tiempo suficiente para que la delincuente desvalijara su casa con total tranquilidad.

El estado en el que se encontraba el hombre obligó a los policías a pedir una ambulancia del SAME. Raúl necesitaba asistencia médica urgente.

Una modalidad conocida (y peligrosa)

Lo que le pasó a este vecino no es un caso aislado. Es una modalidad delictiva que se repite en el conurbano y que tiene un nombre: robo con sumisión química, popularmente conocido como el uso de «escopolamina» o «burundanga», aunque puede tratarse de distintas sustancias.

El modus operandi es siempre similar: la delincuente (o el delincuente) busca generar confianza con la víctima. Pide agua, pide usar el baño, pide un favor. Una vez adentro de la casa, ofrece o comparte una bebida. La sustancia puede estar en el líquido, en un cigarrillo, o incluso en algo que la víctima toca.

El efecto es devastador: la persona pierde la voluntad, queda en un estado de docilidad extrema o directamente pierde la consciencia. En ese lapso, el delincuente roba todo lo que puede y se va. La víctima despierta horas después, desorientada, con pérdida de memoria de lo sucedido, y con su casa desvalijada.

En algunos casos, las víctimas sufren consecuencias más graves: intoxicaciones severas, problemas cardíacos, o incluso secuelas neurológicas. Por eso el SAME tuvo que asistirlo: no se trataba solo de un robo, sino de una agresión química que ponía en riesgo su salud.

La investigación en marcha

El caso quedó en manos de la UFI y J N°1 (Unidad Fiscal de Investigación y Juicio) de Florencio Varela, que impartió directivas para avanzar en la investigación.

La denuncia fue tomada por personal de la Comisaría Primera de Varela y firmada por el Comisario Mayor Fernando Barrientos, jefe de la Estación Departamental de Florencio Varela.

Ahora, los investigadores buscarán cámaras de seguridad de la zona de Mitre y Chile que puedan haber captado a la mujer entrando o saliendo de la casa de la víctima. También intentarán determinar si hay otros casos similares en la zona que puedan estar conectados.

La descripción física de la delincuente es clave: toda persona que tenga información sobre una mujer que haya sido vista en la zona ese martes por la tarde, puede comunicarse con la Comisaría Primera de Florencio Varela.

Alerta para los vecinos

El caso es un recordatorio doloroso de que la solidaridad puede ser usada en contra de las personas más vulnerables. Una mujer que pide agua, un hombre que ofrece ayuda con las bolsas, alguien que dice estar perdido y necesita un teléfono.

No se trata de dejar de ayudar. Pero sí de tomar recaudos básicos:

1. No hacer pasar a desconocidos al interior de la casa Si alguien pide agua, se la podés dar en la puerta. No hace falta invitarlo a pasar.

2. No aceptar ni compartir bebidas con personas que no conocés Menos aún si ya están adentro de tu casa. Es la forma más común de administrar estas sustancias.

3. No dejar sola a una persona desconocida dentro de tu domicilio Si por alguna razón alguien entra (para usar el baño, por ejemplo), acompañarlo siempre.

4. Desconfiar de situaciones que buscan generar lástima o urgencia «Tengo sed», «me siento mal», «necesito ayuda urgente». Son estrategias para bajar las defensas.

5. Si te sentís mal después de interactuar con un desconocido, pedí ayuda inmediatamente Llamá al 911 o al 107 (SAME). La rapidez puede evitar consecuencias graves.

Adultos mayores: el blanco preferido

El hombre tiene 71 años. No es casualidad. Los delincuentes que usan esta modalidad suelen apuntar a adultos mayores que viven solos, porque son víctimas más vulnerables: viven en casas (no departamentos), muchas veces con menos sistemas de seguridad, y en algunos casos con menos desconfianza hacia los desconocidos.

Es importante que familiares y vecinos estén atentos. Que hablen con los adultos mayores de su entorno sobre esta modalidad. Que les expliquen los riesgos. Que les recuerden que pueden ser solidarios sin poner en riesgo su seguridad.

Un robo que pudo ser peor

El hombre perdió dinero, celulares, zapatillas. Cosas materiales que pueden reponerse, aunque con esfuerzo. Pero despertó. Pudo llamar a la policía. Pudo contar lo que pasó.

Hay casos donde las víctimas de estos robos con sumisión química no la cuentan. Donde la dosis es demasiado alta, donde hay complicaciones médicas, donde la persona queda con secuelas.

Por eso el caso de este hoimbre no es solo un robo más en las estadísticas. Es una advertencia. Es un llamado de atención para toda la comunidad.

Porque esa mujer que le pidió agua puede tocar mañana el timbre de cualquier casa. Y el próximo vecino que abra la puerta podría ser vos.


📞 DATOS ÚTILES:

Comisaría Primera de Florencio Varela: Intervención en el caso UFI y J N°1: A cargo de la investigación SAME: 107 (ante cualquier sospecha de intoxicación) Emergencias: 911

Si tenés información sobre este caso o casos similares en la zona de Mitre y Chile, comunicarte con la Comisaría Primera de Florencio Varela.

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