El monopolio que nos tiene rehenes: por qué Varela sigue sin soluciones en el transporte

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Florencio Varela tiene una oportunidad histórica. La declaración de emergencia en el transporte público puede ser el momento de meter mano en un problema que arrastra desde hace años: la concentración de líneas en pocas manos, los paros recurrentes y los barrios que quedan aislados cada vez que hay conflicto. ¿Será este el punto de inflexión o una medida más que no cambia nada?


Por Esteban Echenique


El paro se levantó, pero el problema sigue. Florencio Varela acaba de vivir varias jornadas sin colectivos: diez líneas de MOQSA paralizadas, la línea 148 con 16 días de paro, barrios completamente aislados. Miles de vecinos sin poder moverse.

La declaración de emergencia del intendente Andrés Watson llegó como respuesta inmediata. Pero más allá de la medida de corto plazo, abre una pregunta más importante: ¿puede ser este el momento de cambiar de raíz un sistema que no funciona?

El problema tiene nombre y apellido

San Juan Bautista S.A., la empresa que opera las líneas comunales como la 500, pertenece al grupo MOQSA. El mismo MOQSA que tiene otras nueve líneas en el distrito. Entre ambas empresas del mismo grupo, concentran el grueso del transporte público de Florencio Varela, Quilmes y Berazategui.

¿El resultado? Cada vez que hay un conflicto, no es «una línea» la que para. Son diez. Y como no hay alternativas reales, barrios enteros quedan literalmente varados.

A esto se suma los largos días de paro de la línea 148, de la empresa El Nuevo Halcón, que tiene el monopolio del trasnposte público de pasajes desde Florencio Varela a CABA.

Los Tronquitos, La Capilla, El Alpino, San Francisco, Villa San Luis, La Colorada, Pico de Oro, Villa Brown, Los Pilares, Curva de Chávez, San Jorge, Villa Argentina, Gobernador Costa, Santa Inés, Km 26, Don Orione. Dieciséis barrios sin ninguna otra línea que pase. Cero opciones.

«Somos rehenes de un medio de transporte que no cumple la función de transporte público», escribió una vecina en los comentarios de nuestra nota. Y tiene razón.

La emergencia declarada es una respuesta necesaria. Pero puede ser mucho más: la puerta de entrada a cambios estructurales que Varela necesita hace años.

El contexto nacional que agrava el problema local

Hay un factor que explica por qué los paros se volvieron moneda corriente en 2025 y 2026: el gobierno nacional de Javier Milei no paga los subsidios al transporte en tiempo y forma, según denuncian las empresas.

Ese atraso en los pagos genera conflictos recurrentes entre empresas y trabajadores, que terminan derivando en paros que afectan a los usuarios. Lo que antes era una excepción, ahora es la norma: todos los meses del año hay algún conflicto que paraliza líneas.

Pero acá está la clave: el problema nacional no invalida la responsabilidad local. Porque incluso con subsidios atrasados, la concentración de líneas en pocas manos hace que cuando hay paro, Varela quede completamente paralizada.

Si hubiera competencia real, si otras empresas operaran en los mismos recorridos, un conflicto con MOQSA no dejaría a 16 barrios aislados. Tendría alternativas.

El gobierno nacional tiene su responsabilidad. Pero el Municipio y el Concejo Deliberante tienen la suya: romper el monopolio para que los problemas nacionales no paralicen completamente al distrito.

La solución que todos piden (y nadie escucha)

Los comentarios en redes sociales son contundentes:

«Dejen que entren otras líneas de colectivos… Ya está. La 148 llegó a su fin, dejen entrar a la 178».

«Con que dejen entrar otras líneas en donde se los necesitan estaría más que bien».

La demanda es clara. La empresa La Colorada, que opera la línea 178 con recorrido desde Florencio Varela a Pompeya, tiene la concesión de algunos pisos comunales y está dispuesta a compulsar por más. Los vecinos lo piden. ¿Por qué no sucede?

La respuesta parece estar en la concentración del poder de concesión. Abrir licitaciones reales, permitir la entrada de nuevas empresas, generar competencia: todas son medidas que podrían romper el ciclo de paros recurrentes y barrios aislados. Pero requieren voluntad política.

Y la emergencia declarada por Watson puede ser justamente la herramienta que facilite tomar esas decisiones.

La UTA: ¿dónde está el sindicato?

Hay un actor que brilla por su ausencia en este conflicto: la Unión Tranviarios Automotores (UTA).

En 2024, tras la muerte de Sebastián Miere —el joven de 20 años que viajaba en el estribo del colectivo cuando se desfondó, cayó y fue aplastado por el interno 722 de la línea 500—, la UTA cortó la avenida Calchaquí. Pero no lo hizo para exigir justicia por Sebastián ni para denunciar el pésimo estado de las unidades.

Lo hizo para defender a San Juan Bautista S.A., la patronal, ante los rumores de que el Concejo Deliberante iba a quitarle la concesión por el deplorable estado de sus colectivos.

Fue una postal inquietante: el sindicato de los trabajadores saliendo a defender a la empresa que había puesto en circulación una unidad en condiciones que terminaron costando una vida.

En este último paro, con 10 líneas paradas y 16 barrios aislados, la UTA no apareció. No hay comunicados. No hay movilizaciones. No hay reclamos públicos.

¿Defiende a los trabajadores o a la patronal? La pregunta quedó flotando desde 2024. Este jueves, el silencio volvió a ser la respuesta.

Sebastián Miere: la tragedia que no se olvida

Agosto de 2024. Sebastián Miere tenía 20 años. Viajaba en el estribo del interno 722 de la línea 500 cuando el piso del colectivo se desfondó. Cayó. Fue aplastado. Murió.

No fue un accidente inevitable. Fue la consecuencia directa del estado deplorable en el que circulan las unidades de San Juan Bautista S.A.

Pasaron los meses. No hubo cambios estructurales. Las concesiones siguieron intactas. Los colectivos siguieron en mal estado. Y los paros siguieron repitiéndose.

La muerte de Sebastián debería haber sido el punto de inflexión. En cambio, fue una tragedia más que se archivó sin consecuencias.

La emergencia declarada ahora puede ser la oportunidad de que finalmente algo cambie. De que la muerte de Sebastián no haya sido en vano.

Las voces de los vecinos

«En febrero miles de chicos, nuestros hijos y nietos, comienzan a estudiar y rendir. La gente de Capilla, Alpino, Tronquitos y 5 Esquinas tiene que tomar remis para trasladarse al centro de Varela. Necesitamos que esto se solucione a la brevedad. No podemos ir a cumplir con nuestras obligaciones y nuestra familia no puede dirigirse a estudiar», escribió una vecina en Facebook.

Es la realidad de miles de familias. Tomar remis no es una opción económica viable para la mayoría. Y sin transporte público, se cae todo: el trabajo, el estudio, la salud, la vida cotidiana.

«Esperamos su pronta disposición a resolver lo antes posible la necesidad de cientos de varelenses», cerró la vecina. La urgencia es real. El hartazgo, también.

Y la emergencia declarada puede ser el marco para darles una respuesta de fondo, no solo una solución provisoria.

¿Qué soluciones reales existen?

La emergencia declarada por Watson habilita medidas de corto plazo: recorridos de emergencia, frecuencias mínimas, unidades alternativas. Son respuestas necesarias ante la crisis inmediata.

Pero también abre la puerta a decisiones más profundas:

1. Abrir licitaciones reales para nuevas empresas Romper el monopolio de facto. Permitir que otras empresas como La Colorada (línea 178) puedan operar más recorridos. Generar competencia. La emergencia puede facilitar procesos acelerados de licitación.

2. Control efectivo del estado de las unidades No puede volver a pasar lo de Sebastián Miere. Tiene que haber inspecciones rigurosas y sanciones reales cuando las unidades no cumplen las condiciones mínimas de seguridad. La emergencia permite establecer protocolos más estrictos.

3. Sanciones por incumplimientos Si una empresa paraliza el servicio de manera recurrente, tiene que haber consecuencias concretas, incluida la posibilidad de perder la concesión. La emergencia da marco legal para actuar con más contundencia.

4. Alternativas para barrios críticos Los 16 barrios que quedaron completamente aislados necesitan, como mínimo, una segunda línea de otra empresa. No pueden depender exclusivamente de MOQSA. La emergencia permite habilitar recorridos alternativos de forma más ágil.

5. Transparencia en las concesiones ¿Bajo qué condiciones se otorgan? ¿Qué requisitos de calidad de servicio existen? ¿Qué pasa cuando no se cumplen? La emergencia es el momento de poner todo sobre la mesa y establecer reglas claras.

El ciclo que se repite (y puede romperse)

Este no es un hecho aislado. Es el mismo problema que se repite todos los meses. Los vecinos lo saben. Los comerciantes lo sufren. Los estudiantes pierden clases. Los trabajadores pierden jornales.

Y cada vez, la respuesta era la misma: paciencia, esperar, «están en negociaciones». Mientras tanto, barrios enteros quedaban a la deriva.

Pero esta vez hay algo diferente: una emergencia declarada que da herramientas para actuar.

La pregunta es si esas herramientas se van a usar solo para apagar el incendio inmediato, o si se van a aprovechar para cambiar el sistema que genera los incendios.

La oportunidad está sobre la mesa

Watson declaró la emergencia. Esa declaración le da herramientas para actuar de formas que en situación normal serían más complejas. Es una ventana de oportunidad.

El Concejo Deliberante también tiene un rol clave: puede impulsar ordenanzas que regulen mejor el sistema, que establezcan estándares claros de calidad, que abran el juego a nuevos actores.

Las herramientas están. La demanda de los vecinos es clara. La pregunta ya no es técnica, es política: ¿hay voluntad para aprovechar este momento?

Porque si no es ahora, cuando hay emergencia declarada y consenso social sobre el problema, ¿cuándo?

Andrés Watson firmó el decreto de emergencia en el transporte en Florencio Varela
El intendente Andrés Watson firmó el decreto que declara la emergencia en el transporte público de Florencio Varela.

Los vecinos merecen respuestas de fondo

La emergencia puede resolverse en días. Puede volver el servicio, normalizarse la situación, archivarse el tema. Hasta el próximo paro.

O puede ser el punto de partida para cambios que Florencio Varela necesita hace años.

Abrir licitaciones. Permitir competencia. Controlar las unidades. Sancionar incumplimientos. Garantizar alternativas para los barrios más vulnerables.

No son medidas imposibles. Son decisiones políticas concretas que la emergencia declarada facilita tomar.

El momento es ahora

Dieciséis barrios aislados. Diez líneas paradas. Dieciséis días sin la 148. Una muerte que no se olvida. Un sindicato que defendió a la empresa y desaparece cuando hay que defender a los usuarios.

Pero también: una emergencia declarada. Una ventana abierta. Una oportunidad histórica.

Los vecinos de Florencio Varela no piden milagros. Piden lo básico: poder moverse, ir a trabajar, llevar a sus hijos a la escuela, llegar al médico sin depender de que una sola empresa decida si ese día habrá colectivos o no.

La emergencia puede ser un parche más. O puede ser el punto de inflexión que rompa con años de un sistema que no funciona.

Florencio Varela tiene la oportunidad. Watson y el Concejo tienen las herramientas. Los vecinos tienen la demanda clara.

Lo único que falta es la decisión política de aprovechar este momento.

Porque si no es ahora, ¿cuándo?

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