Una detonación en el baño: la joven policía que se quitó la vida en la Subdelegación de Florencio Varela

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Micaela Belén Ramírez tenía 25 años y estaba de guardia cuando se disparó en la subdelegación de la DDI de Florencio Varela. Es el segundo suicidio de un policía en el sur del conurbano en los primeros días de 2026, revelando una crisis silenciosa que golpea con especial dureza a las fuerzas de seguridad.


El sábado 3 de enero a las 8 de la mañana, la Oficial de Policía Micaela Belén Ramírez ingresó a cumplir su servicio de disponible en la Subdelegación DDI de Florencio Varela, sobre la avenida Senzabello y Los Andes. Cuatro horas después, una detonación en el baño de la dependencia cambió todo. Cuando el subayudante Braian Portillo y otros efectivos rompieron la puerta, la encontraron inconsciente con una herida de arma de fuego en la sien derecha. Micaela tenía 25 años.

El SAME la trasladó de urgencia al Hospital Mi Pueblo de Florencio Varela. A las 12:45 del mediodía, los médicos confirmaron su fallecimiento. La pistola Bersa TPR9 que portaba reglamentariamente, una vaina servida, siete municiones intactas y su teléfono celular Motorola fueron secuestrados por personal de Gendarmería Nacional, a cargo de la investigación por orden de la UFI N° 1 de Florencio Varela.

El caso de Micaela no es aislado. Es el segundo suicidio de un efectivo policial en el sur del conurbano bonaerense en los primeros tres días de 2026, una cifra alarmante que revela la crisis de salud mental que atraviesan las fuerzas de seguridad.

La escalada preocupante

El dato es alarmante: dos efectivos policiales en el sur del conurbano se quitaron la vida en los primeros tres días de 2026. La cifra, que apenas comienza a contarse en el año nuevo, ya enciende las alarmas sobre una problemática que el sistema no logra contener.

El arma como factor de riesgo

Según el sociólogo Santiago Galar, ex director nacional de Bienestar Policial, la tasa de suicidios de los miembros de las fuerzas es el doble que la de la población general de la misma franja etaria, entre 20 y 60 años. El arma reglamentaria, que debería ser un instrumento de protección, se convierte en el principal factor de riesgo en momentos de crisis.

La vida policial no termina al final del turno. Cada operativo, cada escena violenta y cada víctima atendida se convierten en una carga invisible y acumulativa.

El estigma del silencio

Uno de los obstáculos más grandes para prevenir estos casos es la cultura institucional. Muchas veces, los policías no se sienten cómodos hablando de sus problemas emocionales o psicológicos, y eso complica el diagnóstico y tratamiento.

En la cultura policial, hablar de salud mental sigue siendo sinónimo de «debilidad» o de riesgo para la carrera. Un joven gendarme lo resumió: «Vale más que no tengas problemas con el ascenso a que vayas al psicólogo».

El miedo tiene una razón práctica: cuando un policía o un penitenciario tiene alguna situación mental e informa a su superior, lo primero que hacen es quitarle el arma. Eso significa, en muchos casos, pérdida de adicionales salariales y una marca en el legajo que puede frenar la carrera.

A pesar del aumento de suicidios en el personal policial, desde Asistencia al Policía —el área encargada del seguimiento sanitario de los uniformados— señalan que apenas el 3% de los casos que atienden están vinculados a problemas de salud mental. La contradicción es evidente: o el sistema de detección no funciona, o los efectivos simplemente no piden ayuda.

Los días más difíciles

Los días con mayor cantidad de suicidios son los domingos y los lunes, patrón que se mantiene en todos los años analizados. Dichos días acumulan el 32,3% de los suicidios en los últimos 5 años. El caso de Micaela ocurrió un sábado.

En referencia al lugar, los acontecimientos ocurren en el domicilio particular en la mayoría de los casos, mientras que la categoría Vía pública ocupa el segundo lugar. Los suicidios dentro de dependencias policiales, como el de Micaela, son menos frecuentes pero tienen un impacto institucional devastador.

En cuanto a las franjas etarias con mayor frecuencia, están las de 20 a 24 años, de 25 a 29 años y de 30 a 34 años. Micaela, con 25 años, entra exactamente en el grupo de mayor riesgo.

Un problema sin agenda política

Mientras los casos de inseguridad copan las pantallas de los canales de noticias, el malestar psíquico que termina en una muerte autoinfligida permanece en las sombras. Dos casos en tres días en el sur del conurbano deberían encender las alarmas, pero no hay una política pública integral de salud mental para las fuerzas de seguridad.

En octubre de 2024, la provincia de Buenos Aires inauguró en La Plata un Centro de Prevención del Suicidio para el personal policial, en el marco del Programa de Fortalecimiento de Políticas de Salud Mental. El espacio funciona como un primer acercamiento para aquellos policías que atraviesan dificultades emocionales o psicológicas, para luego derivarlos a los profesionales correspondientes para un tratamiento adecuado.

Pero la iniciativa es aún incipiente y alcanza solo a la Policía Bonaerense. Para las fuerzas federales y las policías de otras provincias, los recursos siguen siendo insuficientes.

El cuerpo de Micaela

Según el parte oficial firmado por el Comisario Mayor Fernando Barrientos, jefe de la Departamental de Florencio Varela, el cuerpo de Micaela fue trasladado a la Morgue Judicial de Lomas de Zamora para la autopsia. La Asesoría General de Asuntos Internos (AGAI), a cargo de la Dra. Martínez, dispuso que se informara lo ocurrido mediante parte, sin iniciar sumario administrativo, «mientras se constate que fue un suicidio».

La investigación quedó en manos de Gendarmería Nacional, bajo la supervisión del Suboficial Principal Miguel Muñoz. La UFI N° 1 de Florencio Varela, a cargo del Dr. Provisionato, confirmó la carátula del caso.

No hay información sobre si Micaela había pedido ayuda psicológica previamente, ni sobre las circunstancias personales que la llevaron a tomar esa decisión. El celular secuestrado por Gendarmería podría aportar datos, pero esa información no es pública.

Lo que sí es público son los números: dos casos en tres días en el sur del conurbano bonaerense. Y entre ellos, efectivos de las fuerzas de seguridad que portan un arma reglamentaria y cargan sobre sus hombros un estrés que el sistema no logra contener.

Micaela Belén Ramírez tenía 25 años. Toda una vida por delante. Y nadie pudo evitarlo.


Si vos o alguien que conocés está atravesando una crisis o pensando en el suicidio, podés llamar:

📞 Centro de Asistencia al Suicida (CAS): 135 (línea gratuita 24 horas)
📞 Línea 0800 Salud Mental: 0800-333-1665
📞 Teléfono de Esperanza: (011) 4783-8888
📞 Hospital Moyano: (011) 4630-8900

La ayuda existe. Pedirla no es debilidad, es valentía.


Datos clave:

  • Segundo suicidio policial en el sur del conurbano en los primeros 3 días de 2026
  • Efectivos de fuerzas de seguridad: riesgo duplicado respecto a población general
  • Grupos etarios más afectados: 20 a 34 años
  • Principal factor de riesgo: acceso inmediato al arma reglamentaria
  • Crisis salarial: sueldos bajos

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