La Confederación de Combatientes de Malvinas emitió un duro comunicado contra el ataque estadounidense a Venezuela en el aniversario de la usurpación británica de las islas. Los excombatientes advierten que se repite la historia de la alianza anglo-norteamericana y recuerdan el apoyo venezolano durante la guerra de 1982.
El 3 de enero tiene dos heridas abiertas en el calendario de la memoria argentina. Una es la usurpación británica de las Islas Malvinas en 1833. La otra, ahora, es el bombardeo e3norteamericano a Caracas que terminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Para los veteranos de guerra argentinos, la coincidencia no es casual: es la misma historia que se repite.
«Justo en un 3 de enero, cuando los argentinos recordamos la usurpación británica de nuestras Islas Malvinas de 1833, las fuerzas norteamericanas atacaron al hermano pueblo venezolano», denuncia el comunicado emitido este sábado por la Confederación de Combatientes de Malvinas de la República Argentina (CCMRA). El texto, firmado por quienes pelearon en 1982, no deja lugar a medias tintas: «Repudiamos enérgicamente esta agresión, que rompe la vigencia del Derecho Internacional en nuestro hemisferio, y nos retrotrae a las peores prácticas imperialistas».
La operación militar estadounidense comenzó en la madrugada del sábado 4 de enero cuando bombarderos, helicópteros y fuerzas especiales atacaron instalaciones militares en Caracas y otros estados venezolanos. Según confirmó el presidente Donald Trump, las fuerzas de élite Delta capturaron a Maduro y a su esposa Cilia Flores en el complejo militar de Fuerte Tiuna. Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentan cargos por narcotráfico y narcoterrorismo.
Para los excombatientes argentinos, la operación tiene un eco doloroso. «El pueblo argentino guarda leal memoria del apoyo brindado por parte de las autoridades y de la comunidad venezolana a favor de nuestro país, cuando nos enfrentamos a la alianza anglo-norteamericana durante la recuperación y defensa de nuestras Islas Malvinas, en el año 1982», recuerda el comunicado.
La memoria de 1982 y el apoyo venezolano
En abril de 1982, cuando las fuerzas argentinas recuperaron las Malvinas y Gran Bretaña envió su flota de guerra al Atlántico Sur, Venezuela fue uno de los pocos países que respaldó activamente a la Argentina. El entonces presidente Luis Herrera Campins, aunque lideraba un gobierno democrático que contrastaba con la dictadura militar argentina, tomó una postura clara de apoyo latinoamericano frente a la agresión colonial.
«A pesar de la ilegitimidad del gobierno dictatorial argentino, algunos gobiernos – como el encabezado por el venezolano Luis Herrera Campins-, y la casi totalidad de las comunidades iberoamericanas, se anotaron de a miles en las embajadas argentinas para combatir la agresión anglo-norteamericana en el Atlántico Sur», detalla la CCMRA en su documento.
Pero el apoyo venezolano no quedó en 1982. «Tampoco olvidamos que el mayor defensor de los derechos argentinos en el ámbito iberoamericano durante estos años de posguerra, fue el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el Comandante Hugo Chávez Frías, quien en numerosísimas oportunidades reclamó por la devolución de las Islas Malvinas y demás territorios usurpados por el Reino Unido», agregan los excombatientes.
Los argumentos que no convencen
La administración Trump justificó la operación militar con dos argumentos centrales: la supuesta ilegitimidad del gobierno de Maduro tras las controvertidas elecciones de julio de 2024, y las acusaciones de narcotráfico contra altas autoridades venezolanas. Los veteranos argentinos desestiman ambas razones.
«Denunciamos como falsos los argumentos esgrimidos por la administración encabezada por Donald Trump para justificar la agresión», afirma el comunicado. Y desarrollan: «La supuesta ilegitimidad del gobierno venezolano no debe ni puede resolverse a través de la injerencia violenta de un gobierno extranjero, siendo un asunto que compete exclusivamente al pueblo venezolano».
Sobre las acusaciones de narcotráfico, la CCMRA es aún más directa: «Las acusaciones de narcotráfico contra las autoridades venezolanas, resultan absolutamente pueriles, toda vez que está probado que el negocio global de sustancias prohibidas se manejan desde las mafias de Miami y desde el sistema financiero anglo-norteamericano».
Petróleo, Monroe y el «patio trasero»
Para los excombatientes, detrás de la retórica antidrogas y democrática, hay un interés mucho más concreto: el petróleo. «El gobierno norteamericano ha hecho explícitas declaraciones de querer apropiarse de los recursos estratégicos de lo que considera su ‘patio trasero’, es decir, de los países iberoamericanos. Ese es el verdadero motivo de esta agresión norteamericana en la República Bolivariana de Venezuela», sostiene el documento.
La referencia no es casual. El propio Trump declaró en conferencia de prensa que «las empresas petroleras estadounidenses tomarán el control para gestionar el petróleo venezolano» durante la transición que Washington planea supervisar. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con aproximadamente 300.000 millones de barriles.
El comunicado cita expresamente un documento oficial: «Basta leer el documento titulado ‘Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América’ (25 de noviembre de 2025)». Esta actualización de la Doctrina Monroe, agregan, «además de anacrónica y extemporánea, resulta hipócrita, porque desde la guerra de 1982 hasta la fecha, EE.UU. viene permitiendo que una potencia extra-continental como el Reino Unido de Gran Bretaña ocupe ilegalmente una porción significativa del Atlántico Sur».
Es una de las acusaciones más duras del texto: Estados Unidos invoca la Doctrina Monroe —»América para los americanos»— para justificar su intervención en Venezuela, pero al mismo tiempo toleró y facilitó que Gran Bretaña conservara el control de las Malvinas tras la guerra de 1982. La ayuda militar, logística y de inteligencia que Washington brindó a Londres durante el conflicto fue decisiva para la victoria británica el 14 de junio de 1982.
El paralelo histórico: de la Lexington a Reagan
Los veteranos trazan un paralelo histórico que atraviesa casi dos siglos. «Para que hubiera una invasión a nuestras Malvinas el 3 de enero de 1833, tuvo que haber el bombardeo previo a nuestra comunidad fundada por Luis Vernet por la fragata norteamericana ‘Lexington’. Para que hubiera victoria británica el 14 de junio de 1982, tuvo que haber apoyo decisivo de la administración del gobierno de Ronald Reagan».
El episodio de la fragata Lexington es menos conocido pero fundamental. En diciembre de 1831, dos años antes de la usurpación británica definitiva de 1833, el buque de guerra estadounidense atacó y destruyó el asentamiento argentino en Puerto Soledad, comandado por Luis Vernet. Fue el preludio que facilitó la llegada de los británicos el 3 de enero de 1833.
«Quienes peleamos en Malvinas contra la pérfida alianza anglo-norteamericana, no caemos en la trampa de la propaganda colonialista, repudiando también a todos aquellos que en nuestro país justifican esta flagrante agresión sobre un pueblo hermano de la Patria Grande», advierte el comunicado, en una clara alusión al gobierno de Javier Milei, que no emitió condena oficial al ataque estadounidense.
La tensión con el gobierno argentino
La relación entre la Confederación de Combatientes de Malvinas y el gobierno de Milei viene tensa desde antes de las elecciones. Durante la campaña de 2023, los veteranos repudiaron declaraciones de Milei y Diana Mondino sobre la necesidad de «respetar los deseos de los isleños» para recuperar las Malvinas. En abril de 2025, tras el discurso de Milei en el acto del 2 de abril donde defendió la autodeterminación de los kelpers, la CCMRA presentó una denuncia penal contra el Presidente por «traición a la Patria».
Ahora, ante la postura oficial argentino sobre Venezuela, el reproche es implícito pero claro. Mientras otros países de la región —desde México hasta Bolivia— condenaron el ataque estadounidense y convocaron a reuniones de emergencia en organismos internacionales.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, expresó «gran alarma» por la operación militar y advirtió que «la Carta de las Naciones Unidas no es opcional: es nuestro marco rector». Venezuela solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad para el lunes 6 de enero.
El llamado a la memoria histórica
El comunicado cierra con dos consignas que resumen la posición de los excombatientes: «No permitamos que bajo argumentos pseudo-democráticos, se lesione un solo milímetro del suelo iberoamericano. ¡Viva la Patria Grande de San Martín y de Bolívar! ¡Malvinas, volveremos!»
La invocación a San Martín y Bolívar no es retórica: es el recuerdo de una época en que la independencia latinoamericana se pensaba como un proyecto continental, no fragmentado. Para estos veteranos que enfrentaron a Gran Bretaña en 1982 con el apoyo tácito de Estados Unidos, la historia se repite con nuevos actores pero la misma lógica imperial.
«Advertimos que esta agresión colonial pone en grave peligro la Paz en la región, abriendo consecuencias impredecibles a escala global», concluye el texto.
Maduro permanece detenido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde se espera que enfrente cargos federales esta semana. En Caracas, el Tribunal Supremo de Justicia designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina, aunque Trump expresó públicamente su intención de supervisar personalmente la «transición» venezolana.
Para los excombatientes argentinos, la pregunta sigue vigente: ¿cuánto falta para que la alianza anglo-norteamericana vuelva a mirar hacia el sur, hacia las Malvinas, con la misma lógica de apropiación de recursos estratégicos que ahora aplica sobre el petróleo venezolano?
La memoria de 1982 no los deja olvidar. Ni perdonar.

