Era «El Francés» Viarnes: el pesado del hampa con historial explosivo hallado ejecutado en Varela

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Infosur adelantó el sábado el macabro hallazgo: un hombre de más de 50 años con seis balazos en un descampado del barrio Santa Rosa, en el límite entre Varela y Almirante Brown. Ahora se supo quién era: Juan Francisco Viarnes, alias «El Francés», un célebre delincuente que arrastró a la Policía de Córdoba al barro, fue testigo clave en un caso de secuestro y vivía con identidades falsas.


El cuerpo llevaba días tirado en el descampado de Paysandú y Holmberg, en el barrio Santa Rosa, en el límite entre Florencio Varela y Almirante Brown. Seis tiros. Ropa lila, arito, pelo teñido, zapatillas deportivas. Avanzado estado de descomposición. Un puñal en el bolsillo que nunca usó.

Cuando el fiscal Darío Provisionato llegó a la escena el sábado por la tarde —tras el adelanto de Infosur sobre el macabro hallazgo—, el reporte inicial hablaba de una «descompensación». Pero los disparos eran evidentes. Y el contexto, extraño: una zona rural poblada solo por unos pocos quinteros.

Lo que nadie imaginaba es quién era ese hombre.

Tras un cotejo de huellas dactilares, este lunes se confirmó la identidad: Juan Francisco Viarnes, 66 años, alias «El Francés». Un nombre que resuena en los tribunales federales de Córdoba, en expedientes paraguayos y en las páginas policiales de medio país.

No era un muerto cualquiera. Era un pesado del hampa con un historial que incluye narcoescándalos, testeos en juicios por secuestro, credenciales falsas de coronel del Ejército y una sospecha que nunca se disipó: que operaba como agente encubierto.

El buchón que hundió a la Policía de Córdoba

«El Francés» saltó a la fama delictiva en 2013, cuando estalló el llamado «narcoescándalo» que manchó para siempre a la Policía cordobesa.

La Justicia federal lo acusó de encubrimiento agravado, circulación de moneda falsa, estafa y falsificación de documento público. El modus operandi era audaz: había pagado tres autos con 42 mil dólares truchos, aparentemente provistos por una banda rosarina.

Cuando lo detuvieron con otros 347 mil dólares falsos, Viarnes jugó su carta: reveló que era buchón de la Policía. Un informante. Un soplón.

Y en ese momento, arrastró al barro judicial a los jefes de la vieja División Drogas Peligrosas de Córdoba. Varios de ellos terminaron condenados. Uno de los oficiales señalados fue hallado muerto en medio del caso.

«El Francés» fue elevado a juicio en 2021 por el fiscal Enrique Senestrari, cinco años después de haber sido detenido en Paraguay, donde se presentaba como médico con una credencial trucha.

Un tribunal federal lo condenó a cinco años y medio de cárcel en abril de 2022. Salió libre de inmediato por el tiempo cumplido.

El hombre de las mil caras

Viarnes era escurridizo. Tenía domicilios en Córdoba, Paraguay y Chubut. Se manejaba con credenciales falsas que lo presentaban como coronel retirado del Ejército, entre otros roles.

La sospecha histórica entre los investigadores era que operaba como agente encubierto. Alguien que se movía en las sombras, con protección, con contactos, con información que valía dinero o libertad.

Su llegada a la zona sur del conurbano fue reciente. Según pudo establecer el fiscal Provisionato, «El Francés» había llegado a Berazategui en noviembre pasado, cuando le pidió a una serie de contactos que le faciliten una dirección para tramitar un nuevo registro de conducir.

Los ocupantes de la casa que dio como referencia fueron los primeros testigos en declarar en el caso. Aseguraron que, básicamente, Viarnes solo les había pedido prestada la dirección y que nunca vivió en ese domicilio.

¿Dónde vivía realmente? ¿Con quién? ¿Por qué necesitaba un registro en Berazategui si su historial lo ubicaba en otras provincias?

Las respuestas quedaron enterradas con él en el descampado de Paysandú y Holmberg.

El testigo del caso Schaerer

Pero hay otro capítulo oscuro en la vida de «El Francés»: su participación como testigo en el juicio a los secuestradores y asesinos de Cristian Schaerer, desaparecido desde septiembre de 2003 en Corrientes.

Schaerer tenía 21 años cuando fue secuestrado. Se pagó un rescate de 277 mil dólares, pero el joven nunca fue visto otra vez: ni vivo ni muerto. Los condenados por el crimen nunca dieron pistas que lleven a hallar su cadáver.

El testimonio de Viarnes en ese juicio fue tan oscuro como su carrera criminal. Aseguró que conocía a los secuestradores y que había compartido celda con uno de los acusados, Raúl «Caniche» Salgán.

Contó que, a pedido de un fiscal correntino, grabó varias conversaciones con él, gracias a un micrófono que llevaba pegado al cuerpo.

¿Era cierto? ¿Cuánto sabía realmente «El Francés»? ¿Por qué un delincuente con su historial terminaba como testigo clave en un caso de esa magnitud?

Nunca quedó claro. Y ahora, nunca quedará.

Una ejecución clásica

La hipótesis del fiscal Provisionato es clara: se trata de una ejecución del hampa. Un ajuste de cuentas. Un final anunciado.

«Un final previsible», afirmó un funcionario que investigó a Viarnes en el pasado tras oír la noticia de su muerte. «Andaba por todo el país. Debía tener cuentas pendientes con muchos enemigos».

Los seis tiros lo confirman. No fue un robo. No fue un encuentro casual. Fue una ejecución.

La autopsia reveló que Viarnes falleció a causa de un disparo en la arteria aorta, a pesar de la notable cantidad de balazos que recibió.

La ropa que vestía al morir llamó la atención de los investigadores: jean, pelo teñido, arito, camisa lila, zapatillas deportivas. No era la imagen típica de un hombre de 66 años. Parecía alguien que intentaba pasar desapercibido, mezclarse, no llamar la atención.

Pero alguien lo encontró igual. Alguien sabía dónde estaba. Y decidió que era hora de cerrar la cuenta.

La escena del crimen

El lugar elegido para abandonar el cuerpo no fue casual. Paysandú y Holmberg es una zona de campo en el límite entre Florencio Varela y Almirante Brown, poblada por unos pocos vecinos. Poco tránsito, poca gente, mucha soledad.

El cuerpo fue encontrado el sábado por la tarde tras un aviso que alertaba sobre fuertes olores en el lugar. Infosur fue el primero en informar del macabro hallazgo: un hombre de más de 50 años con seis orificios de entrada de arma de fuego, en avanzado estado de putrefacción.

Cuando los efectivos llegaron, confirmaron lo que el olor anticipaba: llevaba varios días tirado ahí. Los seis impactos de bala estaban todos en la espalda, sin orificios de salida.

«El Francés» llevaba un puñal encima, pero no había recibido puñalada alguna. Tampoco había señales de defensa. Todo indica que lo sorprendieron, lo ejecutaron y abandonaron su cuerpo en el descampado.

Las piezas que faltan

El caso quedó en manos de la UFI y J N°1 (Unidad Fiscal de Investigación y Juicio) de Florencio Varela, que ahora busca reconstruir los últimos movimientos de Viarnes.

Su pareja, una supuesta empleada pública, aún no fue ubicada. Su hijo fue detenido en 2024 en San Isidro, acusado de cometer una serie de entraderas y de vender un auto con papeles falsos. Una familia que parecía reproducir el modus operandi del padre.

El celular de Viarnes aún no fue encontrado. Sin embargo, su número telefónico se encontraba activo al momento de su muerte. Los investigadores intentarán rastrear sus últimas comunicaciones, sus últimos contactos, sus últimos movimientos.

¿Con quién habló antes de morir? ¿A quién vino a ver a Berazategui? ¿Por qué eligió esta zona para tramitar un registro si su vida estaba en otras provincias? ¿Cómo llegó a Florencio Varela?

Y la pregunta más importante: ¿quién lo mató?

Un hombre que sabía demasiado

«El Francés» Viarnes era un hombre que sabía demasiado. Conocía los secretos de la Policía de Córdoba. Había estado preso con secuestradores. Operaba con identidades falsas. Se movía entre provincias como si fuera invisible.

Ese conocimiento tiene un precio. Y en el mundo del hampa, ese precio suele cobrarse con plomo.

Los investigadores buscarán ahora cámaras de seguridad de la zona, testigos que lo hayan visto en los días previos, algún rastro que lleve a los autores del crimen.

Pero en una zona rural, con poco tránsito y menos testigos, las chances son escasas.

Lo que sí es seguro es que «El Francés» tenía enemigos. Muchos. En Córdoba, donde hundió a policías. En Corrientes, donde testificó en un secuestro. En Paraguay, donde operaba con credenciales truchas. Y quizás también aquí, en el sur del conurbano, donde eligió sus últimos meses de vida.

El descampado que guarda secretos

Paysandú y Holmberg es ahora el escenario de un crimen que tiene más preguntas que respuestas. Un descampado en el límite entre dos municipios, lejos de todo, perfecto para abandonar un cuerpo y desaparecer.

Los vecinos de la zona declararon que no vieron ni oyeron nada. El cuerpo llevaba días ahí, descomponiéndose bajo el sol de enero, hasta que alguien alertó por el olor.

El fiscal Provisionato trabaja ahora para establecer la fecha exacta de la muerte, el arma utilizada, el móvil del crimen. Pero el contexto es claro: esto fue una ejecución. Y las ejecuciones en el mundo del hampa tienen una lógica propia: alguien decidió que «El Francés» sabía demasiado, debía demasiado o había traicionado a la persona equivocada.

Un final anunciado

Quienes investigaron a Juan Francisco Viarnes en el pasado no se sorprendieron con la noticia de su muerte. Era un final lógico para alguien que vivió en los márgenes, que operó en las sombras, que se hizo enemigos en cada ciudad que pisó.

«Andaba por todo el país. Debía tener cuentas pendientes con muchos enemigos», resumió un funcionario que lo conoció.

Ahora esas cuentas están saldadas. Con seis tiros en la espalda. En un descampado de Florencio Varela. Lejos de Córdoba, lejos de Paraguay, lejos de los tribunales donde alguna vez testificó.

«El Francés» Viarnes, el buchón que hundió a media Policía de Córdoba, el testigo del caso Schaerer, el hombre de las mil identidades, terminó su carrera como terminan muchos en ese mundo: ejecutado y abandonado en un baldío.

El descampado de Paysandú y Holmberg será recordado ahora como el lugar donde encontraron al pesado del hampa que sabía demasiado. Y donde alguien decidió que era hora de silenciarlo para siempre.


🚨 ANTECEDENTE: ➡️ Infosur adelantó el sábado: Hallaron un cuerpo en descomposición con seis balazos en Varela

📞 DATOS DE LA INVESTIGACIÓN:

  • Fiscal: Darío Provisionato (UFI y J N°1)
  • Comisaría: Primera de Florencio Varela
  • Lugar: Paysandú y Holmberg, límite Varela-Almirante Brown
  • Causa: Homicidio

La investigación continúa. Seguimos informando.

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