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Otra pandemia: cada vez más muertes por borrachos al volante

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Con el accidente del domingo en la Ruta 53 de Florencio Varela, donde una camioneta Ford Ranger que intentaba sobrepasar a un rodado impactó contra otra camioneta Chevrolet S10 causando la muerte de dos vecinos y la del propio conductor del vehículo que causó el siniestro. Nuevamente nos vemos ante un siniestro vial con víctimas fatales producto de la irresponsabilidad de un conductor que decidió tomar el volante y salir a manejar en estado de ebriedad.  La pandemia del Covid 19 no solo produjo muertes por el virus Sars 2 sino que derivó en la estadística que preocupa a especialistas judiciales. “Los accidentes son causados por personas que han consumido 2 o 3 veces más del valor permitido de alcohol en sangre” cuenta una fuente a Infosur Diario.

El consumo de alcohol creció exponencialmente durante la pandemia por COVID-19. Muchos hemos notado este aumento al recorrer las calles de distintos barrios del Conurbano, donde se pueden encontrar en los cestos de residuos domiciliarios botellas de todo tipo de bebidas y con variadas graduaciones alcohólicas. Algunos expertos consideran que esta moda peligrosa se debe a la consecuencia del confinamiento vivido en el país.

Según el informe de octubre 2021 de  Alcohólicos Anónimos (AA), el cinco por ciento de la población argentina (poco menos de tres millones de personas) transita entre los niveles de abuso y dependencia, y la franja etaria con mayor vulnerabilidad está entre los 25 y 35 años. Luego, le sigue la adolescencia y juventud (entre los 14 y 25 años).

Además, de cada 22 víctimas en accidentes de tránsito que se registran a diario en la Argentina, 9 ingirieron alcohol y drogas.

Otro informe reciente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), “la cuarentena se relacionó positivamente con una mayor frecuencia de consumo de alcohol socializando en línea y en presencia de niños, pero negativamente con una mayor frecuencia de consumo excesivo episódico”.

“Los síntomas de ansiedad se relacionaron con una mayor frecuencia de consumo excesivo de alcohol, un mayor consumo de alcohol socializando en línea y con beber antes de las 5 de la tarde. Aparentemente los ingresos más altos estuvieron más asociados con todos los comportamientos relacionados con el consumo del alcohol estudiados. Las mujeres tendieron a notificar menos consumo de alcohol antes de las 5 de la tarde y menos consumo excesivo episódico de alcohol durante la pandemia”, advierten.

Entre las conclusiones, destacaron que la pandemia por COVID-19 parece afectar el comportamiento relacionado con el consumo de alcohol y los indicadores de salud mental, como los síntomas de ansiedad. Este estudio es la primera iniciativa para medir las consecuencias de la cuarentena sobre el comportamiento relacionado con el consumo de alcohol y la salud mental en América Latina y el Caribe durante la pandemia de COVID-19 del organismo. Dadas las asociaciones encontradas, “se recomienda llevar a cabo pruebas de tamizaje e intervenciones breves para abordar el consumo del alcohol y la salud mental”, aconsejan desde la OPS.

De acuerdo al Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos que coordina el defensor del Pueblo Adjunto bonaerense, Walter Martello, Argentina es el tercer país de América con mayor prevalencia de Consumo Excesivo Episódico (CEE) de alcohol en jóvenes entre 15 y 19 años, después de Estados Unidos y Uruguay.

En la última década, la prevalencia del consumo de cocaína aumentó 129%. Argentina es el territorio que ha mostrado mayor crecimiento entre aquellas naciones del continente americano con las tasas de consumo más elevadas.

Para la licenciada en Trabajo Social Gabriela Torres, secretaría del organismo Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación – SEDRONAR: “La pandemia es un elemento que conlleva una angustia, incertidumbre y preocupación tal que agravó este tipo de conductas”.

En 2020, desde el SEDRONAR emprendieron una investigación en conjunto con 7 universidades y observaron tres aspectos fundamentales: alcohol, medicamentos auto autoprescriptos y tabaco son las tres sustancias legales que más se consumen en la Argentina; el que consumía por ejemplo vino ocasionalmente algún día del fin de semana comenzó a adoptar esta modalidad de consumo durante también durante los días de semana; y también vieron que los jóvenes consumieron menos alcohol, ya que lo hacen en circunstancias sociales. En los adultos, se observó un claro aumento en el consumo de bebidas alcohólicas, sobre todo exacerbado en aquellos que perdieron sus trabajos o atravesaron crisis familiares, laborales y/o personales. Este estudio, realizado en 2020 entre estudiantes de universidades, mostró también que 34,1% de los encuestados reconoció haber consumido marihuana durante 2020, superando al tabaco (30,4%).

Según especificó Torres, los números muestran que en este período atravesado por el COVID-19, aumentó un 300% la venta de alcohol, de acuerdo a la cifra informada por la entidad que nuclea a esta industria en la Argentina. El 11% de los productos de Precios Cuidados representa a las bebidas alcohólicas. “Los registros de las personas que atendemos desde SEDRONAR aumentó un 42% este año en relación a 2019, aunque también hemos inaugurado 296 locales para la atención, es decir que los lugares de consulta son más”, explicó Torres.

El Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo bonaerense realizó durante el mes de septiembre el relevamiento 2021 sobre el consumo de alcohol en jóvenes. Allí  realizaron 1.000 entrevistas a alumnos escolarizados de entre 12 y 18 años de edad mediante formulario virtual autoadministrado, en una tarea coordinada con personal directivo de cada establecimiento educativo donde se realizó la encuesta.

Algunos resultados preliminares del estudio, que abarcó escuelas de distintas localidades ubicadas en la provincia de Buenos Aires, muestran: 78,5% de las y los entrevistados ha consumido alcohol alguna vez (prevalencia de vida). El 65,2% consumió durante el último año de pandemia (prevalencia anual) y 52,8% lo hizo en el último mes (prevalencia mensual).

-2 de cada 10 entrevistados/as empezó a beber a los 12 o 13 años de edad, y hay casos que reconocen haber probado en edades más tempranas.

El 10,79% de las y los entrevistados reconocen haber tenido una experiencia vinculada al “Binge Drinking” (BD) o Consumo Episódico Excesivo de Alcohol” (CEEA): constituye en sí un consumo abusivo y de riesgo. El Ministerio de Salud de la Nación define el CEEA como: “Consumo Episódico Excesivo de Alcohol”, la ingestión de gran cantidad de alcohol (más de 5 UNEs(6) = 60 Gr/cc alcohol puro) en una sola ocasión o en un período corto de tiempo.

La bebida preferida de los jóvenes que consumen alcohol es el fernet mezclado con gaseosa cola, por encima de la cerveza que se ubica como la segunda opción más elegida.

Existe una baja percepción del riesgo: los resultados del relevamiento 2021 muestran que 1 de cada 5 de las y los consultados (22,60%) consideran que el consumo de alcohol es menos peligroso en comparación a otras sustancias como el tabaco, la marihuana y la cocaína. Asimismo, el 27,16% de las y los consultados reconoció que alguna vez viajó en un vehículo conducido por el/ella u otra persona que había consumido alcohol o drogas.

El doctor Carlos Damin , jefe de Toxicología del Hospital Fernández, de la Cátedra de Toxicología de la Facultad de Medicina de la UBA y presidente de Fundartox, precisó: “Durante el inicio de la pandemia disminuyeron los consumos de sustancias ilegales y eso se debió básicamente a una dificultad en la distribución de la droga; pero esto fue diferente en el caso del alcohol, en dónde aumentó de forma importante su consumo, y esto se debía al aumento de la conflictividad intrafamiliar, el aislamiento generó un aumento de este tipo de conflictos, que trajo aparejado también un aumento en trastornos del sueño y por consiguiente la gente recurrió al alcohol y a los psicofármacos, que fueron básicamente los dos consumos que inicialmente aumentaron.

Alcohol y manejo un cóctel peligroso

Durante  y luego de la pandemia, el consumo en exceso de bebidas alcohólicas no tiene límites. Si bien Argentina es el tercer país de América con mayor prevalencia de Consumo Excesivo Episódico de alcohol en jóvenes entre 15 y 19 años. Las estadísticas de siniestros viales con víctimas fatales remarcan que son conductores mayores de edad los que han cometido los peores accidentes entre marzo 2020 y noviembre 2021.

La ley prohíbe conducir  cualquier tipo de vehículo con más de 500 miligramos (0,50 mg) de alcohol por litro de sangre. En motocicletas o ciclomotores con más de 200 (0,20) miligramos de alcohol por litro de sangre.

Este medio se contactó con especialistas en la materia, quienes se mostraron muy preocupados por la gran cantidad de accidentes de tránsito que se vienen registrando, en el que el conductor del rodado y sus acompañantes transitan por una ruta en estado grave de toxicidad en sangre. “Es muy preocupante lo que estamos encontrando en los siniestros viales. Los conductores que han cometido los accidentes luego de los análisis en sangre se les ha encontrado entre 2 y 3 veces más del porcentaje permitido para conducir” dijo la fuente.

Por otro lado, la misma fuente consultada aclaró que “no solamente hemos encontrado alcohol si no otro tipo de toxico” y remarcó “sabemos que quien sable a conducir en ese estado de ebriedad sale con el riesgo de cometer un accidente. Matar a alguien o matarse”.

Tres muertos y 6 heridos graves

El lunes feriado nacional, se registró un nuevo siniestro vial con saldo fatal, el mismo se produjo en la ruta 53 a la altura de La Capilla, de Florencio Varela.   Producto del choque frontal entre dos pick-ups, una Ford Ranger (sentido de Sur a Norte) y otra Chevrolet S10 (Norte a Sur), dos hombres que iban a trabajar a San Vicente perdieron la vida en el instante y el conductor de la  Ranger resultó gravemente herido y falleció en la madrugada del martes. Además, otros jóvenes que viajaban en la Ford resultaron heridos.

Testigos  del accidente, señalaron que en una de las camionetas viajaban jóvenes que estaban volviendo de una fiesta que tuvo lugar en la noche del domingo. Las pericias de dosaje de alcohol realizadas en la investigación dieron cuenta de que el conductor de la Chevrolet transitaba sin ningún porcentaje de toxicidad en su cuerpo, en cambio en el joven que manejaba la Ranger se le habría encontrado altos índices, muy superiores del permitido , de alcohol en sangre.

Con el fallecimiento de quien manejaba la camioneta que produjo en accidente desde la Fiscalia N° 7 se indagará sobre los demás ocupantes de la misma.

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