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Maldita tosquera: del daño ambiental a la venta de drogas

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En agosto se van a cumplir catorce años de la tragedia más grande en la tosquera de “Scarpato”, situada en el barrio Villa Hudson, de Florencio Varela. Allí, en 2009 perdieron la vida dos hermanitos de 10 y 12 años y dos jóvenes que se arrojaron al espejo de agua para rescatarlos. Si bien, en más de una década se instaló una garita con seguridad y señalética que indica su peligrosidad, aún el lugar permanece aún abierto con la posibilidad de que cualquier persona ingrese y pueda ser la próxima víctima. 

Sin embargo, sigilosamente, aunque no inadvertidamente otra maldición se fue metiendo en torno a la tosquera, sobre todo del lado de la avenida Hudson: la venta de drogas al menudeo que, por estos días, origina una verdadera guerra de transas, con caballos, ametralladoras y tiroteos sin tregua.

A la Scarpato se llega fácilmente y a la vista de los cuidadores.  El acceso a la zona , según los vecinos de Villa Hudson “es muy fácil”. Están quienes lo hacen de a pie desde Villa Hudson y quienes utilizan autos o motos desde ruta 36 por la calle 970.  » A la cantera se puede ingresar libremente y lo hacen niños a jugar desconociendo su peligro y adultos a descartar basura, rodados y demás elementos” cuentan al pasar.

Los carteles que colocados por la comuna de » prohibido ingresar» desaparecen o son roto constantemente. Todo desaparece en la tosquera,  incluso la responsabilidad de los propietarios de las tierras – herederos-, ya que hace años incumplen la norma de cercar la cava, para impedir el ingreso de personas.

La tosquera de “Scarpato” está ubicada en las calles Amenábar y Oliden del barrio Villa Hudson, propiedad de la firma Aster SA. Una tosquera, que, como tantas otras en el Conurbano, parecen lagunas, que no son.

Se tratan de enormes pozos de agua de donde se extrae una gran cantidad de tosca. Luego de ser utilizados, se abandonan sin tener en cuenta que el agua de lluvia y napas las convierten, rápidamente, en trampas mortales o playas de pobres, donde gran cantidad de habitantes se reúnen para hacer frente al calor. La de Scaparto, sin embargo, suma otro condimento a esta trampa, la venta de drogas y la guerra por la distribución que la semana pasada cobró el saldo de tres heridos de bala..

Según algunos rumores, luego del fallecimiento de Scarpato, los terrenos de la cava habrían quedado a cargo de José Basilio Amondarain. El mismo fue notificado en reiteradas oportunidades por el departamento legal comunal para que brinde las medidas de seguridad en la cantera. Al igual que el dueño anterior siempre hizo caso omiso a las advertencias.

Amondarain tiene otra cantera en un predio que en los años 80 supo ser “el segundo basurero industrial del país”, según contó Rubén Ravera, director del Museo Provincial ubicado en el distrito, quien aseguró que parte del basural esta “pavimentado” y el resto es parte de las 22 hectáreas que comprende la cava.

Una de las pocas intervenciones que existió provino del poder Judicial, más precisamente de manos del actual Juez Luis Armella, que en sus tiempos de fiscal envió a prisión a Scarpato. También, hace una década, lo había requerido el ex Juez de Faltas Ivan Cascardi.

Sin embargo, ni las actuaciones de la justicia, ni el municipio, ni la intervención del Sindicato de Ladrilleros Uolra, por el conflicto laboral hicieron posible la recuperación de este espacio, o al menos el cercado del lugar para evitar más muertes.

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