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Los pobres son los más solidarios

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Fue el día en que Roberto Leiva partía a Buenos Aires. La abuela, que se tragó el llanto en ese patio de tierra de Santiago del Estero, se lo dijo casi como una sentencia: “recuerdo, mi hijo, que usted en su corazón lleva otro tipo de riqueza, esa que se hizo de sencillez, amor y humildad. Esa riqueza que se aumenta compartiéndola”. Y Roberto lleva aquella frase guardada en su corazón durante este tiempo de jubilación y nietos propios en su casa de Florencio Varela. Se lo transmitió a sus hijos, que levantan esa posta con dignidad. Hombres de corazón abierto y mano tendida.

LOS DATOS
El 54 por ciento de las personas que realizan trabajo voluntario en Argentina corresponden a los sectores de bajo recursos, según un estudio realizado por la consultora Voices y conocido horas atrás, en tanto crece el número de jóvenes involucrados en estas tareas, lo que derriba el estereotipo del voluntariado asociado a mujeres mayores con alto poder adquisitivo, aseguran especialistas.

«Hay distintos tipos de voluntariados y muchas personas que no se reconocen dentro de ese rótulo porque ven este trabajo asociado a un viejo paradigma que es de carácter filántrópico o asistencialista, realizado por personas mayores, generalmente mujeres y con recursos económicos altos», describió la socióloga Mercedes Jones, presidenta del Foro del Sector Social, una federación de más de 300 ONG’s de todo el país.

Y continuó: «Probablemente ésta fue una realidad años atrás, pero hoy hay muchísima gente joven que reconoce los diferentes problemas sociales, y se involucra porque consideran que su trabajo puede servir para una transformación social, además de que quienes ayudan son de todos los niveles socioeconómicos».

LA ENCUESTA
Según una encuesta de voluntariado realizada en 2015 por la consultora Voices!, el nivel ABC1 (de mayores recursos) representa en la actualidad sólo el 7 por ciento, mientras que entre los históricos (personas que hace más de 10 años que realizan trabaja voluntario) era el 10 por ciento; en tanto los de menos ingresos (target D y E) son actualmente los más solidarios representando el 54 por ciento de quienes realizan estas tareas.

El relevamiento arrojó además que mientras las mujeres representaban el 63 por ciento de los más voluntarios históricos, entre los nuevos la proporción de hombres y mujeres es 50/50.

En tanto, mientras entre los históricos los mayores de 50 años conformaban el 49 por ciento, en los recién llegados sólo representaban el 26 por ciento y los de la franja de 16 a 29 años pasaron del 14 por ciento al 33 por ciento.

Pero más allá de las características demográficas, Jones -quien además de ser activista social es docente e investigadora universitaria y referente de la Fundación Cambio Democrático- identificó también un cambio de paradigma en cuanto al sentido de la tarea.

«Hasta hace un tiempo todo lo que tenía que ver con la ayuda al otro se asociaba a la caridad y a la filantropía, mientras que ahora está más vinculado a los derechos, a la inclusión; es decir, que uno no hace una tarea voluntaria porque ‘es bueno’ sino porque tiene un sentido de justicia», sostuvo.

Y añadió que «más allá del aporte a una sociedad más justa, el trabajo voluntario genera una satisfacción personal enorme porque tiene un impacto que uno ve, por ejemplo, cuando hago una campaña y logro que tantos chicos se den una vacuna, o bien si soy ambientalista consigo y defender un humedal, y así infinidad de casos».

RELEVAMIENTO
Los datos del relevamiento fueron analizados por Constanza Cilley, Directora Ejecutiva de Voices!, en el libro «Argentina Solidaria: una invitación a ser parte», donde se revela además que «si bien la inmensa mayoría de los argentinos se consideran solidarios, solamente 2 de cada 10 realizan tareas voluntarias».

«Esta cifra se encuentra bastante lejana al punto máximo de 32 por ciento que se alcanzó en 2002, cuando muchos argentinos movilizados por la crisis de 2001 se volcaron a estas tareas lo que ubicó al país en la posición 46 en una ránking de 69 países», concluyó Cilley, quien desde hace más 15 años realiza investigación social y de mercado.

En este sentido, Jones sostuvo que «el bajo índice de voluntariado en Argentina se debe a dos causas: por un lado somos desconfiados con todos aquellos que no sean familiares o amigos; pero por el otro y fundamentalmente, muchas personas quieren ser solidarias pero no saben cómo o consideran que no tienen nada que aportar».

«Por esto – sostuvo la socióloga – achicar la brecha de la información entre las organizaciones y las personas es una tarea fundamental» y mencionó la web www.quieroayudar.org como una buena herramienta donde informarse.

VOLUNTARIADO
Con este objetivo de difusión del voluntariado, el Foro del Sector Social realizará el 5 de diciembre, en el marco del Día Mundial del Voluntariado, un encuentro para visibilizar los distintos tipos de trabajo solidario que se realizan en el país.

«La idea es hacer un panel en el que participen voluntarios de universidades, de organizaciones sociales, de corporaciones, de tercera edad y hasta personas que realizan tareas ad honorem vía internet, es decir, mostrar el amplio espectro que existe», decribió Jones.

«Nosotros decimos que no existe la ‘sociedad civil’, sino ‘sociedades civiles’, esto se refleja también en el Foro, donde tenemos más de 300 organizaciones que van desde una biblioteca popular en la Patagonia hasta la Fundación Mundo Sano, o la Fundación de la Universidad de Morón», agregó.

El encuentro del Foro se realizará el mismo 5 de diciembre a las 17 en el Auditorio de la Universidad de San Andrés (25 de mayo 586- CABA).

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