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«Objetivos cumplidos y desafíos pendientes», la columna del rector de la UNAJ por los diez años de la ley que la creó

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Por Ernesto Villanueva, rector de la UNAJ, exclusivo para Infosur

En estos diez años, nuestra Universidad Nacional Arturo Jauretche ha tenido un crecimiento enorme. Desde el inicio, siempre hubo un perfil definido: una universidad que, analizando las necesidades locales en materia de profesionales y científicos, diera una respuesta acorde con las capacidades potenciales de este territorio. Y luego de una década, tenemos esta realidad que marca el rumbo hacia una universidad con una estructura que se fortalece cada vez más en sus funciones centrales: actividad académica, investigación y vinculación con la sociedad.

Desde el punto de vista académico, hemos tenido un gran avance en cuanto al conjunto de carreras que estamos dictando hoy, que suman veintitrés. Son carreras relacionadas con los campos de la salud, las ingenierías y lo social. Además de la oferta de posgrados con dos Maestrías, dos Especializaciones y una gran abanico de propuestas en diplomaturas superiores.

Año tras año, con el incremento de estudiantes inscriptos, se confirma que la demanda de educación superior, en un área de influencia de más de un millón de habitantes, en la que no había ninguna universidad pública, es un ejemplo claro de la visión estratégica de su creación. La progresión desde los primeros tres mil que se anotaron para cursar el primer ciclo lectivo allá por el año 2011 hasta la última inscripción que finalizamos hace unos días, con unos 11.400 aspirantes, muestra ese importante desarrollo.

Desde el punto de vista de la investigación, ya tenemos una Unidad Ejecutora del CONICET, y trabajos interesantísimos de desarrollo tecnológico. Hemos dado pasos importantes, definiendo programas orientados a los ejes principales de abordaje de cada Instituto en materia de investigación. Pasamos de pequeñas convocatorias internas a una situación institucionalizada y reconocida a través de “UNAJ Investiga”, que en su tercera edición, participó más de la mitad del cuerpo docente con la presentación de proyectos de ivestigación.

Por lo demás, tenemos una inserción muy importante en el territorio. Desde actividades culturales hasta vinculaciones empresariales y tecnológicas, han sido todas guiadas por un mismo principio, apuntalar y fortalecer la comunidad en la que estamos insertos y a la que respondemos.

Es decir que podemos estar contentos en materia de la cantidad de estudiantes, en inserción en la sociedad, en el desarrollo de investigaciones, entre otros aspectos, y eso lo hemos hecho en un período, estos diez años, que han sido un poco esquizofrénicos. Los primeros, con mucho apoyo del Gobierno Nacional y los últimos con ningún apoyo y aún con discriminación.

En ese contexto hemos tenido, y tenemos, dificultades presupuestarias enormes. Durante los últimos cuatro años existió una política deliberada por parte del Poder Ejecutivo para no desarrollar nuestra infraestructura edilicia, uno de los aspectos críticos vinculado al mencionado crecimiento de nuestra matrícula, que se ejemplifica con las obras inconclusas de nuestro Instituto de Ingeniería, la anulación de la licitación para la construcción del Instituto de Salud, y la falta de mantenimiento que uno puede ver en nuestro edificio principal.

Por suerte, y a la par de este cuadro, estos años nos han encontrado muy unidos como comunidad universitaria, y estrechamente relacionados con el pueblo de Varela, Berazategui y Quilmes. La cantidad de inscriptos para el ciclo lectivo muestran una confianza enorme acerca de nuestra capacidad de trabajo. Lo cual nos invita a redoblar esfuerzos y a comprometernos aún más con nuestra tarea.

La Universidad tiene que saber combinar dos cuestiones. Por un lado, una calidad enorme y creciente en lo que se hace. Los académicos tenemos que estar siempre insatisfechos con lo que hemos hecho, pensando siempre en el próximo paso que tenemos que dar. Y por otro lado, que el conocimiento técnico no puede estar aislado de valores, de objetivos que nos hagan preguntarnos no sólo acerca de cómo hacer las cosas sino si corresponde hacerlas. Un estudiante universitario tiene que preguntarse no sólo sobre el cómo hacer bien lo que nos dicen sino si es correcto hacerlo.

Nosotros queremos profesionales comprometidos con sus orígenes sociales, con su territorio, y con su sociedad. No queremos profesionales que finalmente trabajen en contra de los intereses de nuestro país y de nuestra gente. Ese es el desafío que asumimos en estos 10 años y el que seguiremos construyendo en los años por venir.

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