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Malestar vecinal con la policía distrital por ola de robo de celulares en Thevenet

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“Está todo lindo: el parque, el día, pero falta la presencia policial”, sostuvo Gertrudis Kiss mientras caminaba por el Parque Recreativo Thevenet en Florencio Varela. Un predio que hace más de una década estaba abandonado y lleno de basura pero se reconvirtió en uno de los puntos centrales para pasar una tarde agradable y saludable. “La policía no ayuda”, insistió Gertrudis.

Un día antes, una joven de 20 años resultó con varios magullones luego de que un par de delincuentes le robaran el celular de un manotazo. “Intentó correrlos y se cayó, se raspó toda la pierna”, señaló otra mujer que dijo haber visto la escena y que le causó impotencia. “Este es un lugar hermoso para caminar por las tardes, está la garita policial a unos metros, pero los robos siguen”, señaló pidiendo la reserva de su identidad.

Hasta donde pudo saber Infosur, un grupo de delincuentes tiene a mal traer a los vecinos que realizan alguna práctica cerca o dentro del Parque. Incluso, algunos señalaron, hubo quienes abandonaron las caminatas por temor a un nuevo robo. “Te sacan el celular, te lo arrebatan y se van en moto o corriendo”, señaló una pareja joven que pasaba por el lugar. “La policía a veces hace algún operativo pero más que nada vehicular”, señalaron.

La actividad criminal, con el robo de cinco mil celulares por día en la Argentina, se incrementó un 15 por ciento desde 2014 y, según evalúan fuentes oficiales y empresarias, genera un comercio ilegal de más de 200 millones de pesos mensuales.

La cantidad de los robos fue establecida por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) que depende del Ministerio de Comunicaciones de la Nación, mientras que el jefe de la División Cibercrimen de la Policía Metropolitana, Carlos Rojas, señaló que «es exponencial al desarrollo de la tecnología y se disparó desde el surgimiento de los smartphones».

«Estos celulares robados están un ciento por ciento en manos de delincuentes» a través de la reventa tanto a usuarios desaprensivos «como a narcotraficantes y secuestradores», afirmó el comisionado Rojas.

Leonardo Rajchert, presidente de la Cámara de Agentes de Telecomunicaciones Móviles de Argentina (Catema), explicó que a los «dos millones de robos denunciados al año» hay que sumarles «los teléfonos traídos de contrabando desde países como Chile», lo que le genera un negocio ilegal de «unos doscientos millones de pesos al mes».

Según fuentes policiales, los teléfonos robados son llevados a «laboratorios» en donde modifican sus códigos de Identidad Internacional de Equipo Móvil (llamados IMEI por sus siglas en inglés) mediante dispositivos que alteran su configuración en las redes y los liberan para utilizarlos con otros números de teléfono y volverlos más difíciles de rastrear.

Los teléfonos robados son llevados a «laboratorios» en donde modifican sus códigos de IMEI mediante dispositivos que alteran su configuración en las redes y los liberan para utilizarlos con otros númerosLos voceros también informaron a Télam que, hasta el 2005, las zonas en donde más se registraban casos de robos, laboratorios y locales de reventa eran los barrios porteños de Retiro, Once, Constitución y Liniers, así como en grandes shoppings y estaciones de trenes del Gran Buenos Aires.

Frente a esta problemática, el Enacom lanzó en abril un sistema informático que permite verificar si un dispositivo fue denunciado por robo, mediante el cual «ya se registraron 96.000 consultas, unas 2.000 por día», detalló Agustín Garzón, gerente general del organismo estatal.

En esa base de datos, las compañías de telefonía móvil agregan los números de IMEI que porta cada teléfono denunciado por robo y los ingresan a la «banda negativa», una lista compartida con el resto de las empresas para asegurar el bloqueo del dispositivo.

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