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La vida del cura perseguido por la dictadura que se ganaba la vida reparando ascensores y fundó una parroquia en Florencio Varela

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El padre Jorge Goñi fue un trabajador incansable. Se ganaba la vida reparando ascensores y había sido el principal promotor del Movimiento Intervillas en la Capital Federal al que después se suma el Padre Carlos Múgica, asesinado hace 47 años, de 14 balazos por varios hombres, entre los que la Justicia identificó posteriormente como autor inmediato a Rodolfo Almirón, vinculado a la organización parapolicial Triple.
El compromiso de Goñi con la organización villera, su integración con el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, su compañerismo con Mugica, fueron la clave para una persecución de la dictadura militar que amenazaba con matarlo. Esta situación junto a la expulsión de muchos vecinos de las villas por parte del gobierno de facto hicieron que el cura desembarcara en Florencio Varela. Donde se destacó por fundar una parroquia y seguir trabajando por la igualdad social.

La vida del cura de los pobres en Florencio Varela

Jorge Goñi vivía en una humilde habitación prefabricada detrás de donde comenzó a erigirse la parroquia Nuestra Señora de Itatí. El territorio que le había dado el obispo Jorge Novak era realmente inmenso. Iba desde la Colorada, justo en el recodo de la Ruta 53, hasta la zona de Los Tronquitos. Había mucho que hacer. Formalmente, la parroquia se inauguró el 3 de enero de 1982, siete días después el cura murió embestido por un vehículo.
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Alto, de lentes con gruesos cristales y paso firme al caminar, solía visitar las casas de los fieles parroquianos donde se quedaba a compartir la comida y el vino. Pronto se ganó el cariño de los vecinos, la mayoría venidos desde las provincias argentinas en busca de mejor vida.

La muerte del cura Goñi

Un hombre ebrio que manejaba una camioneta hizo el trabajo que no se había atrevido la dictadura cívico militar. Embistió contra Jorge Eduardo Goñi que caminaba junto a unos niños de su parroquia en la Avenida San Martín de Florencio Varela, justo donde hoy está el supermercado Carrefour en el cruce con Avenida del Trabajo.
Unos años después del asesinato de Múgica, Goñi se refugió en la Diócesis de Quilmes, amparado por el obispo Jorge Novak. Era un cura villero que cayó bien en la barriada y fundó la parroquia Nuestra Señora de Itatí, justo en el recodo de la ruta 53 en Florencio Varela donde todavía hoy se lo recuerda con cariño y se e rinde homenaje cada 10 de enero, día de su muerte en 1892. Integrante del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Se ganaba la vida reparando ascensores. En la diócesis de Quilmes fue un evangelizador incansable y querido.

El cura que acompañó a Mugica

Goñi fue un cura villero que se inclinó por la opción por los pobres y reivindicaba el movimiento nacional y popular. Justamente, en el Primer Congreso de curas villeros se destaca también la presencia del padre Jorge Goñi que señala enérgicamente que el Congreso “ratifica que todo nuestro trabajo en Villa Dorrego, Colegiales y demás Villas, ha sido correcto. La oposición que encontremos en nuestro camino será barrida por esta poderosa fuerza de unidad Peronista Villera. La misa que hemos realizado se incluye dentro de esta fuerza que se traduce en vivencia religiosa”.

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