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Con más dudas que certezas

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LA CGT Y  LA PASTORAL SOCIAL ANALIZARON LA SITUACIÓN SOCIAL

La CGT y la Pastoral Social analizaron la situación socioeconómica del país, la relación entre el gobierno, la central obrera y el empresariado, y coincidieron en la «importancia de las palabras y el lenguaje para ayudar a la amistad social».

«Hace años que trabajamos en conjunto con la Pastoral Social en relación a las preocupaciones de carácter social que afectan al país», dijo Schmid en declaraciones a la prensa tras la reunión, en las que destacó que «la Iglesia siempre ha señalado que la desigualdad, la pobreza, el fenómeno del narcotráfico y los problemas en los sectores más castigados por las necesidades económicas, son compartidos por la CGT».

De la reunión -que se desarrolló en la central obrera de la calle Azopardo- participaron, por parte de la CGT, Schmid, Abel Frutos, Argentino Geneiro, Julio Piumato, Oscar Plaini, Sergio Romero, Francisco Gutiérrez, Oscar Rojas, Rubén García, Roberto Coria, Claudio Burgos, Carlos Sueiro, Domingo Moreira, Pablo Flores y Carlos Quintana, entre otros dirigentes.

Por parte de Pastoral Social estuvieron el integrante de la comisión episcopal, el obispo emérito Jorge Casaretto; el secretario ejecutivo de la comisión, el padre Adalberto Odstrcil; el titular de la comisión de Justicia y Paz, Emilio Inzaurraga, y Félix Tesone, el tradicional vínculo entre el mundo sindical y la Iglesia.

Según informaron fuentes episcopales, en el encuentro se analizó «la situación del país a nivel socioeconómico, la relación entre el gobierno, la CGT y el empresariado, así como la importancia de las palabras y el lenguaje para ayudar a la amistad social».

Asimismo, destacaron la importancia de «seguir trabajando para superar la pobreza con generación de empleo» y, en varias oportunidades durante la reunión, se citó el magisterio del papa Francisco en relación a la vida de los sindicatos.

El encuentro se convirtió también en una despedida para monseñor Casaretto, ya que en noviembre deja su cargo en la estratégica comisión de la Iglesia a raíz de la renovación de autoridades de toda la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

En ese marco, tanto los dirigentes gremiales como los de la Iglesia se agradecieron mutuamente el vínculo existente, que «siempre ayudó a la cultura del encuentro» en el país y se recordó especialmente la labor de la Iglesia en la mesa de diálogo que ayudó a superar la crisis del 2001.

Al término del encuentro, monseñor Casaretto manifestó que «fue una reunión de intercambio de las que tenemos habitualmente con la CGT y escuchamos en que andan ellos en estos momentos, que es lo que están transitando».

En la reunión también se habló de una posible visita del papa Francisco el año próximo a la Argentina y se destacó especialmente su reciente viaje a Colombia.

«Hablamos de lo que planteó el papa Francisco en Colombia, estas instancias y llamados del sumo pontífice al encuentro, al diálogo y a la búsqueda de consensos que es lo histórico en la vida de la pastoral social», indicó el obispo emérito de San Isidro.

Al ser consultado sobre cuál era el problema más importante que veía la Iglesia en la sociedad, Casaretto manifestó que «históricamente desde la crisis de 2001 el problema central es la inequidad en la Argentina, y esa es la gran problemática que tenemos que seguir abordando todos».

Previamente a a la reunión, el dirigente cegetista Sergio Romero se manifestó partidario del «diálogo como único camino para el entendimiento», en tanto que informó que el Comité Confederal de la Confederación General del Trabajo (CGT) se llevará a cabo el 3 de octubre, en lugar del 25 de septiembre.

En la misma línea, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), José María Arancedo, pidió -en una entrevista que concedió al diario La Nación- «elevar el nivel de diálogo político» y no quedarse «en la chicana preelectoral», en el marco de la campaña con vistas a los comicios legislativos del próximo 22 de octubre.

«No tenemos que quedarnos en la chicana política preelectoral. Hay que mirar con horizontes superadores. El país necesita dirigentes y estadistas que piensen la Argentina de acá a 20 o 30 años, con políticas de consenso», sostuvo el arzobispo de Santa Fe, que en octubre cumplirá 77 años y en noviembre dejará la presidencia del Episcopado.

También analizó que «a veces la urgencia política de las elecciones puede llegar a fraccionar mucho, pero todo dirigente político tiene que tener como horizonte un país en el que todos nos encontremos».

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