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Ahora, a esperar que el “cuerpo hable”

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COMIENZA LA AUTOPSIA

En medio de un importante dispositivo de seguridad, el cuerpo encontrado el martes último en el río Chubut durante un nuevo rastrillaje realizado en la causa que se sigue por la desaparición de Santiago Maldonado, quien fue visto por última vez el 1 de agosto, fue ingresado en la morgue judicial del Cuerpo Médico Forense de la Ciudad de Buenos Aires, donde se realizará la autopsia para determinar su identidad y las causas de la muerte.

Al retirarse de la morgue judicial, el perito de parte de la familia Maldonado, Alejandro Incháurregui, informó a la prensa que la autopsia al cuerpo comenzará este viernes, a las 9.30 en la edificio ubicado en Viamonte 2151.

Los restos fueron trasladados en un avión sanitario del Ministerio de Salud desde Esquel al aeroparque metropolitano Jorge Newbery, adonde arribaron a las 9.15 e inmediatamente fueron rodeados por efectivos de la Policía Federal y de la Ciudad de Buenos Aires.

En el marco de un gran operativo bajo las órdenes del juez federal Gustavo Lleral -quien viajó en el avión que trasladó el cuerpo- y bajo la supervisión del jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia, una morguera del cuerpo de Bomberos de la Policía de la Ciudad trasladó el cadáver hacia la morgue ubicada en la calle Viamonte, en el centro porteño, cuyas calles aledañas fueron cortadas al tránsito vehicular desde primera hora del día.

Además del juez Lleral, llegó en el avión sanitario el perito Alejandro Incháurregui, en tanto que Sergio, el hermano de Santiago, su esposa Andrea Antico, y la abogada de la familia, Verónica Herrera, llegarán a Buenos Aires en las próximas horas en un vuelo proveniente desde Bariloche.

El avión arribó a la plataforma sur del sector civil del aeroparque metropolitano y la morguera que trasladaba el cuerpo salió por la avenida Sarmiento, en la parte posterior de la aeroestación.

El traslado del cuerpo del aeroparque a la morgue demandó unos 15 minutos, bajo una importante despliegue de efectivos de seguridad, supervisados en persona por el jefe de la Policía Federal, comisario general Néstor Roncaglia, y de otras autoridades de la fuerza.

Del operativo de traslado, que fue filmado íntegramente por personal policial, participaron efectivos de distintas divisiones especiales así como del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF), según se informó.

En la morgue se montó un cordón de seguridad especial que permitió el paso del móvil de Bomberos que trasladaba el cuerpo y detrás el auto en el que se movilizaba el juez y el perito de la familia, que fueron recibidos en la puerta por el director de la morgue Fernando Trezza.

En los alrededores de la morgue porteña, curiosos y vecinos tomaban fotografías y videos del momento de la llegada del móvil con el cuerpo.

El avión sanitario, un Fairchild Metro III, había partido a las 6.33 del aeropuerto de Esquel, luego de que el cuerpo fuera trasladado desde la morgue judicial de esa localidad chubutense, ubicada dentro del cementerio de la ciudad, adonde se encontraba desde el miércoles a la madrugada bajo llave y custodiado por la Policía Federal.

A las 6.15, el cadáver fue subido al avión sanitario, y, minutos después, abordaron la nave el juez Lleral, Incháurregui, peritos de la Policía Federal y otros funcionarios y efectivos, en un procedimiento filmado en función de la cadena de custodia establecida por la Justicia para el traslado, realizado en el marco de la causa que investiga la desaparición de Santiago Maldonado, quien fue visto por última vez el 1 de agosto pasado, durante un operativo de Gendarmería dentro de la comunidad mapuche de Cushamen, en el noroeste de Chubut.

El cuerpo fue encontrado flotando en el río el martes al mediodía por efectivos de Prefectura Naval en un rastrillaje ordenado por Lleral, y fue trasladado a la morgue judicial de Esquel por la Unidad Móvil de Criminalística de la Policía Federal.

Según relataron anoche en una conferencia de prensa, los familiares y la abogada participaron de todo el procedimiento e incluso pasaron 8 horas junto al cuerpo, cuidando que nadie lo toque ni se acerque hasta que llegara al lugar el perito Incháurregui, como así también acompañaron el traslado a la morgue y su resguardo.

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