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Crimen del Hotel Susurros: la autopsia revela que no fue un juego sexual sino un ataque sádico

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El cenicero con rastros de sangre.

Lo que al principio comenzó siendo un rumor, un hilo delgado en la investigación del crimen de la mujer embarazada en el hotel Susurros de Florencio Varela, con el correr de los días se va convirtiendo en una de las hipótesis más firmes. ¿Se conocían en forma previa víctima y victimario? Nos preguntamos a horas del crimen, toda vez que los primeros indicios comenzaban a alejar las teorías de un juego sexual a un ataque sádico.

Los primeros datos del informe final de la autopsia practicada a la víctima, Carolina Medina (25), embarazada de siete meses, son realmente espeluznantes. Erizan la piel y hilan la sangre.

LAS BOTELLAS
Siempre se sospechó que el crimen se produjo tras introducirle a Carolina una botella de cerveza que nunca se había encontrado. Hasta que se practicó la autopsia. Dos envases se encontraron en el cuerpo de la víctima y son los elementos que ocasionaron lesiones que provocó que se desgarrara y desangrara en muy poco tiempo. No se trató de un juego sexual sino de un brutal femicidio.

Hasta el día de hoy, la causa está caratulada como homicidio simple en concurso ideal con la figura de aborto. Hace una semana los papás de Carolina, Alejandra Leguizamón y Gustavo Medina patrocinados por la abogada Florencia Casamiquela pidieron el cambio de carátula a “homicidio doblemente agravado por su comisión de ensañamiento y alevosía y por mediar violencia de género”, es decir, que se contemple la figura de femicidio incorporada en el Código Penal en el 2012.

“La violencia desplegada en el cuerpo de Carolina, el desprecio manifiesto hacia un embarazo de siete meses y el sadismo presente en los actos del autor del hecho, nos ponen indubitadamente frente a un femicidio. En efecto, Carolina se encontraba en un estado de absoluta vulnerabilidad frente a su victimario. Éste ejerció un dominio y control absoluto de la situación, infligiendo tormentos inenarrables que debieron provocar un padecimiento y agonía que culminaron en el deceso de Carolina”, dice el documento que fue presentado ante la fiscalía N°3 de Florencio Varela.

La causa estaba en manos de la fiscal Gisela Olszaniecki pero hace una semana dejó el cargo para convertirse en jueza del Juzgado Correccional N° 1, la máxima autoridad correccional del distrito.

El juez de garantías a cargo de la causa, Adrián Villagra, no efectuó el cambio de carátula porque se sospecha que lo dejará en manos de la fiscalía. El problema principal que presenta la instrucción hasta el momento son los tiempos. Es que con la designación de Olszaniecki, la fiscalía general derivó al causa a la Unidad Fiscal N° 7 que todavía no hizo demasiados avances en la investigación.

Por ejemplo, algo extremadamente grave vinculado a las demoras judiciales, es que a la familia de Carolina todavía no le entregaron el cuerpo de Nazareno, el bebé que iba a nacer. “No pudieron despedir todavía al bebé. No se hizo efectiva la entrega ni se hizo una autopsia al cuerpo”, explicó a MinutoUno la abogada defensora de la familia. Alfredo, el marido de Carolina, quiere velar a su único hijo.

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