Pilar, aprender su historia y visitar atractivos turísticos

Situada en la zona noroeste de la Región Metropolitana de Buenos Aires, Pilar ofrece circuitos históricos para conocer su arquitectura y trazado pueblerino, disfrutar con anécdotas y leyendas, y degustar su gastronomía típica en un encantador entorno natural.

Cuando en la década de 1970 se promulgó una ley que exigía el traslado de las industrias a 60 kilómetros de la Capital Federal, la buena accesibilidad que el Acceso Norte le daba al municipio motivó la instalación de su famoso Parque Industrial, el más grande de Sudamérica con aproximadamente 200 empresas en funcionamiento.

Al costado del camino, las luces comienzan a discontinuarse y aparece el paisaje calmo, habitual en los pueblos pequeños. El primer almacén de ramos generales de la ciudad funcionó en el fondo del actual Palacio Municipal, edificio declarado Monumento Histórico Municipal, en el que se pueden recorrer cuatro calabozos y vestigios de la antigua comisaría, donde funciona actualmente el Museo Alcalde Lorenzo López, espacio que difunde la historia del distrito.

Pilar es reconocida como la «cuna del federalismo» en referencia al Tratado del Pilar, que tiene su histórico monumento en la plaza 12 de Octubre. El pacto firmado el 23 de febrero de 1820 por los gobernadores de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, que reconocía la autonomía de las tres provincias y daba fin a la guerra.

A cinco kilómetros del casco céntrico se encuentra el Cenotafio de Malvinas, un complejo museográfico destinado a homenajear a los 649 soldados que perdieron la vida en la Guerra de Malvinas. En el predio se puede visitar la réplica de la capilla St. Mary’s de Puerto Argentino y el cenotafio, réplica del Cementerio de Darwin en la isla Soledad, donde descansan los restos de los héroes caídos en combate. También se exhiben piezas como un avión de carga táctica Hércules C-130, similar al utilizado por el Comodoro Hugo C. Meisner, y un caza de combate Mirage M5.

Milagro y devoción en Pilar

La parroquia Nuestra Señora del Pila, construida entre 1821 y 1854 y declarada Monumento Histórico Nacional, fue trasladada desde Pilar Viejo, a orillas del río Luján, hasta el nuevo emplazamiento del poblado. Durante ese tiempo la iglesia conservaba el estilo colonial con una única torre. En el año 1921, una comisión de vecinos modificó el edificio con el agregado de una segunda torre y la adaptó al estilo barroco que se mantiene hasta la actualidad.

El misticismo de la localidad, también está presente en el Lugar del Milagro, donde, en el año 1630, una caravana de carretas que se dirigía a Sumampa, Santiago del Estero, se detuvo a orillas del río en las tierras de Don Rosendo, un hacendado de la época, para pasar la noche y seguir al día siguiente. A la mañana cuando intentaron mover las carretas, ocurrió el llamado Milagro de la Virgen del Luján. En una de las diligencias aparecieron dos imágenes de la Inmaculada Concepción de María y sólo cuando las bajaron, pudieron continuar el viaje. 

Pilar

Paisaje autóctono para disfrutar del aire libre

Belleza y biodiversidad se unen en el Paseo Ribereño Del Tratado, un lugar  destinado al disfrute y el conocimiento de la naturaleza ubicado a orillas del Río Luján, a 2 kilómetros del centro de la ciudad. Posee senderos para personas con movilidad reducida, miradores, baños, centro de informes y estacionamiento.

La fauna y flora tiene las mismas características que la Reserva Natural Municipal del Pilar, donde se pueden observar aves como la garza blanca, el chajá y las golondrinas, mamíferos como la comadreja colorada, el coipo y lobitos de río, y árboles como el sen del campo, el ceibo, y el sarandí colorado.

Pilar con su desarrollo comercial, industrial y residencial, mágicamente conserva la impronta de pueblo e invita a los turistas a sorprenderse con su historia, su arquitectura y su naturaleza.

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Municipio de Pilar

El mágico encanto de las aguas termales y milenarias de Villarino

Las aguas termales de la ciudad de Pedro Luro, partido de Villarino en la provincia de Buenos Aires, son un atractivo turístico destacado por su antigüedad y por las propiedades beneficiosas para el cuerpo.

Hace 920 mil años la lluvia sobre la región de Sierra de la Ventana se filtró en la tierra y atravesó sus diferentes capas hasta llegar a su ubicación actual, según el relevamiento que realizaron el Conicet, dos universidades nacionales y una extranjera, en la cuenca del Colorado.

Para Marcos Kunich, director municipal de turismo, esa investigación científica fue de “vital importancia ya que hemos podido avanzar en datos estadísticos y concluir un proceso de muchos años. Nos permitió conocer las propiedades específicas del agua para contarles a los turistas los beneficios y seguir posicionándonos como un destino de turismo para la salud”.

En mayo de 1941 la Dirección de Minas y Geología de la Nación llevó adelante una perforación en busca de petróleo y brotó agua salada a 70 grados de temperatura que, al entrar en contacto con el aire, adquirió un color rojizo irisado por su composición mineral.

El agua surge de una capa interna a 968 metros de profundidad que le otorga características únicas. Es hipermarina por tener una mineralización casi cuatro veces más alta que el Océano Atlántico, con 124 gramos de sales por litro mientras que el mar concentra 38 gramos.

termales

También es hipertermal porque en boca de pozo brota a 72 grados, en el trayecto hacia las piletas del complejo pierde temperatura e ingresa con 60 y se mantiene entre los 35 y 40 grados. Además, reúne una importante cantidad de minerales como cloro, sodio, calcio, magnesio, litio, amonio, azufre, bromo, yodo, nitrógeno, hierro y potasio, en grandes proporciones.

Todas esas cualidades la han convertido en una opción saludable para tratar cuadros de estrés, dolores musculares, trastornos circulatorios y problemas respiratorios.

Un hotel con historia

Durante casi treinta años este surgente de agua quedó prácticamente cerrado, solo lo conocían los pobladores de la zona, hasta que en 1967 el gobierno provincial comenzó a construir un hotel.

Inaugurado el 23 de agosto de 1969, el edificio se llamó Pedro Barragán en honor al hombre que donó a la Provincia las tierras donde se realizó la perforación inicial. Desde su fundación, las distintas generaciones de concesionarios realizaron reformas y cada una le imprimió al predio su propio estilo.

El 18 de agosto de 2018 se llevó a cabo la reinauguración del hotel, luego de seis meses en los que había permanecido cerrado por obras para el reacondicionamiento edilicio.

Termas, descanso y naturaleza

“Termas de Luro, hotel & spa” está ubicado a cuatrocientos metros de la Ruta Nacional 3. Es el sitio perfecto para relajarse y descansar por su amplia oferta de servicios en un ambiente natural único en el territorio bonaerense.

El espacio termal incluye tres piscinas cubiertas a distintas temperaturas, hidromasajes, cascada y sauna hidrotermal. Además, ofrecen masajes descontracturantes con diferentes técnicas, drenaje linfático y aromaterapia.

Al aire libre, otras cinco piletas con agua termalizada a diferentes grados complementan el atractivo desde donde se pueden observar los paisajes típicos del sur de la Provincia.

La gastronomía es parte fundamental de la propuesta para una reparadora estadía de relax. En la casa de té, el restaurante y cervecería artesanal se pueden degustar exquisitos sabores.

Las caminatas guiadas o paseos en bicicleta desde el complejo hasta la playa del Río Colorado, a través de un acceso privado, forman parte de los imperdibles que ofrece la instalación.

“En Pedro Luro, los turistas van a encontrar todos los servicios necesarios para disfrutar de la estadía con atractivos cercanos como la laguna La Salada y el Complejo Salesiano de Fortín Mercedes, ubicados a solo cinco kilómetros de las termas”, detalló Kunich.

Con sus sanadoras aguas milenarias, sus generosas lagunas y sus sitios de valor histórico y religioso, Villarino es un destino imperdible para conocer y visitar cuando se pueda volver a viajar.

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Villegas: circuito cultural tras los pasos de Manuel Puig

Muchos visitantes llegan a General Villegas a confirmar esa idea previa que armaron sobre la ciudad a través de las obras de Manuel Puig. La intuyen, la conocen sin haberla visto y sienten el impulso de transitar los mismos recorridos que el escritor y habitar, aunque sea por un rato, cada espacio en el que estuvo.

El municipio diseñó un circuito cultural en homenaje al autor de “El beso de la mujer araña”, con ocho sitios claves en su vida que luego se transformaron en escenarios de sus novelas.

“Villegas es conocida mundialmente gracias a la obra de Manuel Puig”, afirmó Patricia Bargero, bibliotecaria y escritora de las memorias de Puig, quien además vive en una de las casas que él habitó.

Lectores fanáticos han arribado desde distintas provincias así como también desde Japón, Alemania, Estados Unidos, México e Italia. “Muchos turistas que vienen al país se hacen una escapada de 500 kilómetros desde la Capital Federal para conocer el lugar en el que vivió Puig, donde también se desarrollan las dos primeras novelas ‘Boquitas Pintadas’ y la ‘Traición de Rita Hayworth’ que pertenecen al ciclo Vallejos”, detalló Bargero.

Manuel Puig

Ambas transcurren en Coronel Vallejos, poblado ficticio que emula a General Villegas y “tiene la magia que le imprimen los protagonistas, sus tragedias, sus particulares voces, las políticamente correctas y el monólogo interior que revela las contradicciones”, reflexionó Susana Garat, presidenta de la Asociación “Te queremos tanto”.

“Una profesora de la Universidad de Lima, que asistió al recorrido, manifestó: ‘Para mí es como visitar Macondo´”, recordó.

“La genialidad de Manuel fue pintar a los personajes de sus novelas con tanta verosimilitud que muchos en el pueblo se sintieron identificados y molestos de ‘ser retratados´. Nos puso un espejo a través de sus obras y lo que vemos no nos gusta y lo negamos. El recorrido nos permite seguir buceando en ese reflejo”,  sostuvo Garat quién lleva adelante “Manuel Puig en acción”, una propuesta que engloba talleres literarios y eventos artísticos en torno de la figura del autor.

Por su parte, Catriona Kirkwood, ex directora municipal de cultura, sostuvo que Puig fue un personaje controversial en la ciudad por generar un clima de amor-odio a su alrededor.

Árboles míticos que resguardan la identidad bonaerense

Habitando al escritor Manuel Puig

El circuito urbano ofrece una combinación de los lugares mencionados en esas dos primeras obras, que también fueron fundamentales en su vida.

“El cine Español es el espacio por el que todos quieren pasar para imaginarlo sentado mirando las películas. También, entrar a la sala de máquinas desde donde vio su primera película ‘La novia de Frankenstein’”, comentó la autora de sus memorias.

Su madre le transmitió a Puig la pasión por el cine. A los cuatro años solía acompañarla a ver películas en inglés, italiano, francés y subtituladas en español. Esa disciplina artística tendría luego una fuerte presencia en sus novelas.

Tal es así que en 1956 obtuvo una beca para estudiar en Cinecittá. Tras su fracaso como guionista y asistente de dirección, se dedicó a plasmar su imaginario cinematográfico en su producción literaria.

Otro de los puntos del recorrido es el cine Mireya, al que también concurrió durante su infancia. Esta sala cerró en 1935 y años más tarde volvió a funcionar.

En la municipalidad, la iglesia y la escuela N° 1 se cruzan “Boquitas Pintadas” y “La traición de Rita Hayworth”.

Manuel Puig

Juan Carlos Etchepare, protagonista masculino de la primera novela, trabaja en la intendencia, mientras que en la segunda Toto asiste con su padre a un acto escolar.

Por otra parte, Mabel Sáenz, uno de los personajes principales de “Boquitas Pintadas”, trabaja como docente en la escuela N° 1, institución a la que concurre Toto en “La traición de Rita Hayworth”.

En esta última obra, Paquita va a confesarse a la iglesia a la vez que Raba, empleada doméstica de los Sáenz, imagina allí su casamiento con Pancho.

En el itinerario también aparecen la comisaría, el club Recreativo -actual Atlético-, el bar Unión y la tienda Al Barato Argentino donde trabaja Nené, mujer enamorada de Etchepare.

“El público también quiere visitar las casas, les parecen sitios muy importantes. Los veo cuando entran acá, tocan las puertas y las ventanas que son originales. Salen al patio, se quedan observando, charlan y toman fotos”, relató Bargero, quien vive en una de las moradas del escritor.

“A quienes nos visitan les gusta entrar en ese clima especial que los conecta con el autor”, describió y agregó: quieren experimentar la vida de Puig, recrear los pasos desde su casa hasta el cine, transitar por los mismos espacios e imaginarlo recorriendo las calles de Villegas.

“El circuito está enriquecido con citas de los libros donde se mencionan cada uno de los lugares, y esto da la posibilidad de ubicarse en la historia relatada. Se fascinan reconociendo los sitios que aparecen en las novelas, incluso algunos vuelven sobre sus páginas”, señaló Kirkwood.

A los aficionados de la obra de Puig, el destino turístico General Villegas les dispara lecturas o reencuentros con viejas lecturas que los transportan al mundo literario y biográfico de este autor bonaerense que se ganó el corazón del mundo.

Ruta del Olivo bonaerense: paisaje, sabores y experiencias

Estancias jesuíticas en los Valles Calchaquíes tucumanos

El paso de los jesuitas, hasta su expulsión por decreto real en 1767, dejó una profunda huella cultural y arquitectónica en Tafí del Valle, localidad turística de los Valles Calchaquíes tucumanos, donde los visitantes pueden recorrer una serie de estancias productivas, que fueron adquiridas por familias del lugar, y que forman parte de la oferta de turismo rural de la provincia.

La experiencia de visitar, recorrer y hasta hospedarse en estas estancias históricas, de anchos muros de adobe y piedra, que pueblan la villa turística de Tafí del Valle, son parte de un itinerario lleno de encanto, donde se dibuja el perfil de una arquitectura colonial típica de la zona.

Las tierras donde se erigieron estos establecimientos productivos que instalaron los jesuitas, y que quedaron en pie luego de su expulsión en 1767, fueron adquiridos por distintas familias tucumanas que las abrieron al turismo.

Es así que hoy se pueden conocer estancias como Las Tacanas, La Banda -hoy Museo Histórico Nacional con su capilla-, El Churqui, Los Cuartos y Las Carreras.

En aquella época los jesuitas trajeron entre sus ideas la receta del queso «manchego» de la región española de La Mancha, y en estas tierras se «argentinizó» y en lugar de leche de oveja se elaboró con leche de vaca, que continúa hasta nuestros días, y que convirtió a este producto en los famosos «Quesos tafinistos».

Hay queso «natural» pero también saborizado con las hierbas aromáticas de la región, y, por ejemplo, en la estancia Las Carreras, que desde 1779 es propiedad de la familia de Inés Frías Silva, se elabora esta receta de queso tafinisto que es uno de los atractivos para quienes visitan el establecimiento, y, sobre todo, Tafí del Valle.

Las Carreras, ubicada en la Ruta Provincial 325, km 13,5, en Tafí del Valle, tiene su marca en estos quesos con la letra «M» como la yerra, y ofrece a los visitantes recorrer la quesería, conocer el proceso, el paso a paso del maestro quesero, y probar el producto final.

Este establecimiento tuvo hacia el 2001 su primera apertura al turismo, y como hospedaje, ampliaron un ala con nuevas habitaciones con un diseño que semeja el edificio original.

El lugar ofrece cenas, almuerzos y meriendas con un despliegue de gastronomía y regional y un toque gourmet, y además de las historias familiares originales a cargo de Frías Silva, los visitantes pueden realizar cabalgatas, senderismo y otras propuestas de turismo activo.

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Clave para conocer la huella de los jesuitas en la zona es recorrer el Museo de la Banda, con su capilla, y en plena villa veraniega de Tafí, y la estancia Los Cuartos, con su propuesta turística: «Un viaje en el tiempo hacia 1910».

Se trata de una experiencia que, con las tecnologías contemporáneas, como utilizan museos de Barcelona, se logra conocer en profundidad la vida de las personalidades que dejaron su impronta en el sitio.

«Las visitas son de grupos pequeños, de hasta ocho personas, a las que se entrega un dispositivo individual con auriculares -español, inglés- para escuchar la narración de hechos, historias y anécdotas que sucedieron en el lugar», cuenta Raquel Soaje, a cargo de la estancia de su familia.

Los visitantes pueden hospedarse en las cinco habitaciones originales con que cuenta el casco de la estancia Los Cuartos, donde también funcionó una quesería que ya no elabora quesos, pero fueron muy conocidos como los quesos tafinistos con su marca «Lc», y cuya historia se cuenta en este recorrido de interpretación.

Los muebles, las prendas de hace dos siglos, los cuadros originales y hasta piezas de platería de colección, son parte de esta propuesta que conduce hacia el 1910, el primer centenario de la Revolución de Mayo.

Además, aquellos turistas que quieran conocer las bodegas de la zona luego de visitar las estancias jesuíticas, pueden acceder desde Tafí a la Ruta del Vino de Tucumán, la cual se despliega durante todo el recorrido, a través de RP 307, luego un corto tramo de RP 357, y la RN 40.

Lugares para descubrir a través de anécdotas, paisajes y gastronomía

Pehuajó y Coronel Pringles se mueven con el ritmo apacible que caracteriza a las ciudades alejadas de los grandes centros urbanos. Dos municipios de la Provincia que invitan a recorrer sus atractivas plazas arboladas, edificios emblemáticos, bellezas naturales y pequeños pueblos que parecen de otro tiempo.

Conocido por ser el destino en que habitaba la tortuga Manuelita, según la canción de María Elena Walsh, Pehuajó está ubicado en el noroeste de la provincia de Buenos Aires a 365 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a 409 kilómetros de la capital bonaerense.

Se fundó el 3 de julio de 1883 bajo la gobernación de Dardo Rocha y su nombre proviene del idioma guaraní que significa “estero profundo”. Rocha participó en la Batalla de Pehuajó de 1866 que se libró a orillas del arroyo homónimo en la provincia de Corrientes, hecho que lo marcó y por eso, cuando fue gobernador, tomó la decisión de bautizar al municipio con la misma palabra.

destinos bonaerenses

La presencia de los hermanos José y Rafael Hernández le valió la denominación de “pago hernandiano”. En 1897, Rafael fue presidente del concejo deliberante e impulsó un proyecto para que las calles llevaran nombres de poetas y escritores argentinos. También fue el encargado de diseñar el trazado urbano de la ciudad.

Por su parte, José, autor del “Martín Fierro”, fue una clara inspiración para el desarrollo artístico y cultural de los habitantes. El 10 de noviembre de 1972, al cumplirse cien años de la obra, se colocó en la plaza Dardo Rocha el monumento en honor al gaucho Fierro.

Los visitantes que llegan quedan maravillados con el parque San Martín, localizado en el corazón del pago. Dos pequeños islotes se disponen sobre el lago artificial, atravesado por puentes y rodeado de una intensa vegetación exótica y autóctona.

El predio cuenta con un sector de juegos y un anfiteatro en el que se lleva a cabo el Festival Nacional de Folklore Surero y el Festival InfantilManuelita de Pehuajó”, en homenaje a la creadora de la canción.

Los pueblos rurales próximos a la ciudad cabecera encantan con sus historias, gastronomía y curiosidades.

La pequeña localidad de Nueva Plata se encuentra a dieciséis kilómetros del área urbana y fue fundada en 1888 por Rafael José Hernández como un centro agrícola, dentro de la estancia “El Tata”. El nombre homenajea a la capital provincial y la imaginó, a futuro, con un trazado similar.

Además, se destaca por ser una zona de amplia tradición láctea en la que se puede visitar la fábrica de quesos artesanales de la familia Stachiotti.

El bodegón de El Batería es uno de los atractivos del pueblo donde se puede degustar gastronomía casera con sabor a campo.

Por otra parte, el pueblo de San Bernardo de Guanaco abraza entre sus historias la presentación de Carlos Gardel junto a Francisco Martino durante la Gira del Oeste en 1912.

En este destino, son imperdibles las delicias criollas que ofrece El Toscanito y las experiencias de descanso en la estancia El Porvenir.

Francisco Madero es otro lugar destacado de Pehuajó. Se encuentra a veinte kilómetros de la ciudad cabecera y es reconocido por el cultivo de manzanilla, sus métodos tradicionales de cosecha y la práctica de secado manual. En el mes de marzo se celebra la fiesta en torno a esta hierba de nobles propiedades.

En “Madero” funciona la fábrica Esbeba que pertenece a la familia Pérez y sobresale por la elaboración a la vista de sus productos lácteos de excelente calidad.

En este distrito bonaerense también se pueden visitar los pueblos de Juan José Paso, Mones Cazón, Chiclana y Magdala.

Desconexión, senderos en bicicleta y gastronomía

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Coronel Pringles tiene una gran variedad de propuestas para vivir días inolvidables: recorridos en bicicleta, el encuentro con la naturaleza, visita a pueblos rurales y degustación de una gastronomía con identidad propia.

Los caminos de campo son la mejor opción para descubrir, en auto o en bicicleta, la belleza de la llanura. Otras de las actividades recomendadas es hacer senderismo y visitar el paraje Fra-Pal, donde niños y adultos podrán experimentar la alegría de alimentar a animales silvestres como llamas y ciervos.

Los turistas que arriben a Fra-Pal podrán hacer una caminata al cerro La Adolfina y al finalizar la visita degustar una sabrosa picada con productos caseros elaborados en el lugar.

El paisaje rural de “Pringles” es ideal para desconectar de la pantalla y perderse en un horizonte de sierras y atardeceres soñados. Desde la casa de campo La Mercedes se puede contemplar esa postal. Se trata de un establecimiento que cuenta con capacidad para diez huéspedes con pileta, quincho y un parque arbolado inmenso.