La historia de la «Virgen Morocha» que nació de un paraíso hachado

Ella es la «virgen morocha». Bien podría decirse «con estirpe guaraní». Es la imagen de la Virgen de Itatí que hace 40 años preside la parroquia del barrio Villa Mónica en Florencio Varela. Nacida de un viejo tronco del paraíso hachado cuando se construyó la escuela 3, a pocos metros del templo, un artesano correntino le dio forma e identidad gaucha. Y desde entonces la veneran con amor en esa comunidad que estos días calurosos de enero están cumpliendo las cuatro décadas de su creación.

Virgen Morocha

El primer administrador parroquial fue un hombre nacido de las entrañas de los curas del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y fundador del Equipo Pastoral de Intervillas en la Capital, además de estrecho amigo de Carlos Mugica, Jorge Goñi. Perseguido por la cruenta dictadura militar, que no perdonó su opción por los pobres, Goñi recaló en Varela cobijado por el obispo Jorge Novak.

Así comenzó a darse los primeros pasos de una comunidad religiosa de las más numerosas en la diócesis de Quilmes, la parroquia Nuestra Señora de Itatí. Goñi, finalmente murió en un accidente automovilístico.

Virgen Morocha
El Padre Jorge Goñi, fundador de la parroquia y miembro de los Sacerdotes para el Tercer Mundo quien murió en un accidente hace 30 años.

El comienzo de la vida parroquial estuvo signado por la tragedia. Poco después de la muerte de Goñi, un joven sacerdote oriundo de la comunidad de Itatí, Pedro Benítez, también falleció provocando gran consternación.

Fue después un sacerdote llegado de España quien se hizo cargo de la Parroquia de la emblemática Virgen Morocha: el padre Pedro Medina. Un hombre incansable que dejó una huella indeleble en la zona.

Después vino un joven sacerdote ordenado por Novak y actual responsable de la Casa Crua Brochero, Lucio Carvallo Rodrígues. Además, de varios sacerdotes que desfilaron por la comunidad religiosa como coadminitradores como Marcelo Pérez, Osvaldo Baloni, Alberto Spagnolo, entre otros.

Adolfo González es, quizás, quien más tiempo se desempeñó como párroco.

Virgen Morocha
Adolfo González el sacerdote que más años pasó al frente de la comunidad

LA EMBLEMÁTICA IMAGEN

La imagen de la Virgen de Itatí cautiva por su tez morocha y su aspecto guaraní. Dicen que fue tallada a mano por uno de los impulsores del templo. A su paso, desparrama energía que sólo los hombres y mujeres de fe pueden percibirla. De gran peso, por tratarse de un tronco de paraíso, cuando la Señora visita Corrientes, suele cautivar por su aspecto.

La Parroquia tiene su fecha de fundación, por decreto del fallecido Obispo Jorge Novak, el 3 de enero de 1982, hace 40 años.

Virgen Morocha
Pedro Benítez fue el primer sacerdote nacido de la comunidad. Falleció poco después de ordenarse.

E`PIGRAFE. La impactante Virgen de Itatí de Varela hecha de un viejo paraíso con tez morocha y estirpe gaucha.

Epigrafe. Una de las multitudinarias fiestas al recibir a la imagen correntina en Varela.

Epigrafe. Adolfo González el sacerdote que más años pasó al frente de la comunidad y que se despide en los próximos días.

Epigrafe. El Padre Jorge Goñi, fundador de la parroquia y miembro de los Sacerdotes para el Tercer Mundo quien murió en un accidente hace 30 años.

Epígrafe. Pedro Benítez fue el primer sacerdote nacido de la comunidad. Falleció poco después de ordenarse.

Quién es el Señor de los Milagros de Mailín y por qué la fiesta en Varela es tan popular

No se puede entender el conurbano bonaerense sin las corrientes migratorias internas y externas. Y Florencio Varela no escapa a esa situación. El Señor de los Milagros de Mailín (también conocido como Forastero) es una de las devociones populares más importantes de nuestro país y aunque tiene su base en la provincia de Santiago del Estero donde se celebran dos fiestas anuales, la grande en mayo y, la chica, en septiembre, la dispersión de los santiagueños que salieron de su tierra en busca de una vida mejor, llevó a a la creencia a muchos rincones del país.

Una de ellas es Florencio Varela donde desde hace años se congrega una de las fiestas más concurridas de la zona y que el año pasado producto de la pandemia por coronavirus tuvo que ser suspendida. Pero, este año, con todas las medidas sanitarias, se pudo volver a la «presencialidad» lo que motivó un festejo por partida doble.

Mailin

El intendente Andrés Watson junto al subsecretario de gobierno, Gustavo Rearte.

La historia indica que Mailín es un nombre de origen quichua, según documentos que datan de 1615 y su traducción indica «estanque con manantial».

Desde el año 1882 la devoción por la imagen de Mailín fue creciendo en forma notoria, a partir del relato del anciano Juan Serrano, que en noches sucesivas observó una luz al pie de un árbol, ubicado actualmente a pocos metros del santuario de Mailín.

Llevado por su curiosidad y acompañado por otros pobladores, Serrano fue al lugar y encontró que aquella luz fulgurante que rodeaba el añoso algarrobo era la de un Cristo crucificado.

Durante varios días, Serrano y sus ocasionales acompañantes intentaron infructuosamente arrancar la cruz que se encontraba incrustada en un hueco del algarrobo.

La cruz recién pudo ser retirada en 1968 por decisión del presbítero Laureano Verez, quien certificó por escrito la versión del anciano y permitió el traslado de la imagen a una humilde vivienda que hoy se utiliza para albergar a centenares de peregrinos.

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El intendente Watson recorrió la fiesta de Mailín en Florencio Varela

El intendente Andrés Watson concurrió a la tradicional conmemoración desarrollada en la plaza delimitada por las calles Beruti, Casares y Tejedor en Santo Tomás donde el Obispo Carlos Tissera presidió una conmovedora misa.

En la ocasión, el actual diocesano deseó “tener presente a quienes sufrían a causa de la pandemia, a todas esas personas que se pusieron al servicio de los demás para aliviarles sus padecimientos y consolar a quienes perdieron a un ser querido”.

Monseñor Tissera destacó la fuerza de la fe cristiana “aún cuando sentimos duro el peso de la injusticia sobre la espalda». «No reaccionamos con odio ni rencor. Sí con la fuerza de acompañar y estar al lado de los más débiles”, enunció.

En el amplio predio, los y las fieles utilizaron tapabocas, extendieron sus brazos para dar el habitual saludo de la paz, en tanto sanitizaron sus manos para recibir el sacramento de la eucaristía.

El diácono José Astudillo recordó sus 30 años de labor guiado por el Obispo Jorge Novak. Este domingo, manifestó una particular alegría “por una celebración con gran popularidad, por la devoción que despertó en la gente”. Asimismo, remarcó el desempeño de la Iglesia durante la emergencia sanitaria: “Mantuvimos una comunicación a distancia que sirvió muchísimo. Tuvimos el corazón abierto y en oración”.

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Pablo, vecino que acostumbró a colaborar en la parroquia, manifestó su emoción porque “volvimos a conectarnos con los peregrinos de todas partes”. “Hay que agradecer mucho: por la salud, por los que ya no están junto a los que continúan en este sendero de lucha con energía y fe”, concluyó.

Oriunda de Berazategui, Soledad arribó con su familia para compartir “un día muy especial». «Mis papás son santiagueños, solíamos asistir a la fiesta de la provincia. Ahora venimos a Varela”, reveló.

“No hay palabras para describir lo que uno siente al volver a ver esta imagen tan fuerte. Es inexplicable, pero muy hermoso disfrutar un ratito entre todos”, cerró.

El Mandatario estuvo acompañado por el subsecretario de Gobierno, candidato a concejal por el Frente de Todos en Florencio Varela, Gustavo Rearte.