Ahora están los “narcocréditos”

Ahora están los “narcocréditos”

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La crisis golpea y duramente. Cada vez son más las familias que peregrinan de cueva financiera en cueva financiera buscando créditos pequeños para hacer frente a la paga de servicios esenciales como el agua, la luz y el gas, o gastos corrientes e impostergables como los remedios o el alquiler. Algunos tienen suerte y acceden a pequeños financiamientos que lograrán, si Dios quiere y encomendándose a todos los santos, saldar con casi un cien por ciento de interés, en un par de meses. Otros en cambio…recorren caminos más intrincados y oscuros para hacerse de esos pesos tan necesarios.

Ni hablar de quiénes tienen la desgracia de perder a alguien de la familia y con todo el dolor a cuestas se ven en la encrucijada de enterrar a su ser querido sin velatorio, ni despedida ni flores porque los gastos de un sepelio común supera ampliamente lo que pueden juntar.

Lo mismo que los que tienen que hacer frente a un cumpleaños de quince largamente soñado o reponer algún electrodoméstico de imprescindible uso en los hogares.

En ese momento, cuando se han revisado todos los bolsillos y los cajones de las casas y no queda familiar ni amigo por consultar, que surgen “ellos” los salvadores, los “narcocréditos”.

EL BANCO EN LA ESQUINA
Son los únicos que cuentan todos los días con dinero “fresco”, los intereses que cobran están muy por debajo de cualquier banco o financiera del mercado, algunos señalan que ronda el 20 por ciento. No piden recibo de sueldo ni garantías, saben que les van a devolver el dinero como sea porque el miedo es la moneda corriente. Sólo se anota el dinero prestado en un cuadernito junto a una columna dónde figura el pago diario del préstamo. Es decir, que todos los días se paga un importe.

Esta modalidad arrancó hace pocos meses en las zona norte del conurbano bonaerense y ya se instaló en casi todos los barrios y asentamientos donde, se sabe, circulan las bandas que regentean el negocio de las drogas. Cada uno de estos espacios tiene su líder y su “plan económico” pero todos están de acuerdo en aprovechar la crisis para diversificar sus inversiones y mejorar su imagen más allá de los límites territoriales que manejan. Además, de lavar dinero.

Actúan allí dónde hay una necesidad acuciante y de a poco se están convirtiendo en una especie de Robin Hood de los tiempos de crisis. Los Narcocréditos se financian a la vez con la plata que todos los días obtienen por la venta de drogas que lejos de disminuir va en aumento, y es quizás el único rubro en el que no decayeron ni las ventas ni el consumo.

TESTIMONIO
El primer testimonio con el que se encontró este diario fue con el de Ludmila, una vecina del barrio Los Caracolitos. Lo dijo cómo al pasar en la cola de un supermercado: “yo le pedí plata a un narco, para pagar la luz”.

Ludmila, ha quién le cambiamos el nombre por razones de seguridad, pidió el mes pasado 2000 pesos al presunto narco de la zona. Había que hacer frente al pago de la energía eléctrica. Se lo llevaron a su casa y todos los días, durante 24, pasaron por 100 pesos para completar la devolución con el 20 de interés.

Algunos testimonios de vecinos de Don José recorren el mismo camino. Hace cuatro meses en El Monte de Quilmes, dos colombianos fueron asesinados a tiros después de cobrar el importe de la cuota diaria por un mueble. Y aunque hasta ahora se creyó que se trataba de un robo en ocasión de robo, los supuestos atacantes se presentaron en la comisaría local para dar otra versión. En ese marco, los investigadores creen que revelaron la verdadera causa del doble crimen: los narcocréditos.

En Pico de Oro, El Molino y el 5 de Mayo los vecinos dan cuenta, en voz baja y sin dar nombres de estas operatorias financieras que “se hacen en las mismas casas dónde se vende la drogas o en las esquinas ”.

“Yo necesitaba sí o si 4.500 pesos para pagar unos estudios de mi hija y no los conseguía por ningún lado –nos cuenta un vecino- estamos viviendo de changas y los chicos hace rato que van al comedor del barrio a la noche. No tenía a quién pedirle y uno de los pibes de la esquina me dijo que él me podía conseguir esa plata. Mucho no lo creí pero al rato me vino a buscar para ir a una casa y ahí estaba el que me prestó la plata al toque. Me hicieron firmar un papel donde decía lo que me habían prestado y cómo tenía que devolverlo día por día. Me dieron la plata toda en billetes de cinco y diez pesos y aunque me dio un poco de bronca tener que ir ahí a pedir, la verdad que si no hubiese sido por ellos no la habría conseguido nunca”. Este es una de los tantos relatos que fueron pasando de boca en boca entre los vecinos que ya saben cómo y quiénes son los que pueden prestar plata en forma inmediata.

Incluso se conoció que en uno de los barrios mencionados una familia que perdió todo en un incendio recibió “una donación” de colchones y frazadas de parte de los narcoprestamistas que fueron aplaudidos y felicitados por la buena acción.

Pero se sabe que quiénes no cumplen con lo prometido reciben a cambio el peor de los castigos. “Nadie los va a denunciar, te imaginas si antes le teníamos miedo ahora son intocables porque la gente los defiende –nos contó una vecina que agrega- y encima se va corriendo la voz y ya vienen de otros barrios a buscar plata acá. No saben con quiénes se meten”. En voz baja se cuenta lo que les pasó a quiénes no devolvieron lo prestado en tiempo y forma. “Son capaces de todo pero con la pobreza que hay la gente no piensa más que en el día a día” concluye.

Derivaciones de la desesperación de los que menos tienen y más sufren. Las cuentas no cierran por ningún lado.

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